Musso, J. Ricardo (1994). La importancia de la parapsicología para la psicología y el psicoanálisis. Revista Argentina de Pesquisa Paranormal, vol 5(4) (pp. 171-178)
Resúmen.- Durante
toda su vida, Freud se esforzó por formar una definición comprensible de su
concepto acerca de las propiedades esenciales de la realidad psíquica. En este
informe, J.Ricardo Musso señala que es probable que la prueba cientifica de la
existancia de procesos psíquicos inconscientes pueda alcanzarse, a corto plazo,
mediante las investigaciones experimentales de la parapsicología. Esta
comprobó la existencia de fenómenos psi, esto es, Ia comunicación de una
persona con el mundo exterior que parece ser extra-sonsorio-motora. Se trata de
una relación sujeto-objeto bidireccional donde, aI parecer, por una parte, el
sujeto influye directamente sobre el objeto (PK). La evidencia de numerosos
tipos de pruebas revela que el proceso que determine la relación objeto-sujeto
(ESP/PK), no puede ser pensado como espacial. En sus investigaciones clínicas,
Freud se vió confrontado con la necesidad de postular la existencia de procesos
psíquicos inconscientes, estudiados mediento dos tipos de efectos,
intrapersonales (sueños, lapsus, neurosis), que estudia el psicoanálisis, y
transpersonales (ESP y PK, por ahora), que estudia la parapsicología. Los
procesos psi y cerebrales, formarían un sistema psicofísico especializado,
donde la interacción se produce en forma estable y permanente, en vez de
esporádica como en la función bipolar ESP/PK.
Introducción
De la obra de
Sigmund Freud, creador del psicoanálisis, transcribimos dos afirmaciones: (1)
"La realidad psíquica es una forma especial de existencia que no debe ser
confundida con la realidad material", y (2) "la equiparación de lo
psíquico con lo consciente es por completo inadecuada... Existen actos de muy
diversa categoría (que, sin embargo, coinciden en el hecho de ser
inconscientes.' (Freud, 1948, pp. 581-1044 y 1046). Durante toda su vida, Freud
se esforzó por formular una definición comprensible de su concepto acerca de
las propiedades esenciales de la realidad psíquica, que la diferencian de la
material y que, por ser poseídas por los procesos inconscientes cuya existencia
él postula, justifican su afirmación de que éstos son de naturaleza psíquica
(en vez de neurológica). Todavía hacia 1938, en sus últimas obras, se
interrogaba sobre este problema: ¿Cuál es la verdadera naturaleza del estado
qua se manifiesta en el ello por la cualidad de ser inconsciente y en el yo por
la cualidad de ser preconsciente...? Su respuesta fue: "de esto no sabemos
nada... Damos por sentado que en la vida mental actúa algún tipo de energía:
Pero no poseemos nada que nos demuestre. Su esencia por media de analogías con
otras formas de energía (Freud, 1948, p. 1027).
La indefinición de
la afirmación básica de Freud, esto es, que existen procesos psíquicos que
son inconscientes, Ilevó a muchos psicólogos profesionales y a epistemólogos
de primera línea a rechazarla de plano; no por considerarla falsa, sino
simplemente por carente de sentido. Para ejemplo, Nagel dice: "En cuanto
a la noción de procesos psíquicos inconscientes quo poseen oficacia causal de
motivaciones y deseos inconscientes, causalmente operativos y que no son
disposiciones y actividades somáticas... debo admitir que, para mi, tales
locuciones no tienen ningún sentido" (Nagel, 1959, p.47). Y la razón
de este rechazo es clara. Los únicos procesos reconocidamente psíquicos que
conocemos son los que se dan en nuestra conciencia, esto es, los qua aparecen a
ella como dato inmediato. Se los llama procesos o estados de conciencia:
preceptos, conceptos, recuerdos, emociones, deseos, y otros procesos de cuya
ocurrencia nos perctamos cuando, retirando la atención del mundo externo la
replegamos hacia nuestra interioridad. Una propiedad común a todos estos
procesos es la de acceder a la conciencia. Por eso, para que la afirmación de
que hay procesos que aún sin aparecer en la conciencia deban considerarse
psíquicos (en vez de puramente neurológicos) tengan sentido, habría que
precisar que propiedades comunes, distintas de aquellas qua aparecen en la
conciencia y distintas también de las que caracterizan a los procesos
materiales, tienen los procesos reconocidamente psíquicos (los de conciencia).
Solo los procesos inconscientes que revelaran poseer esas propiedades comunes
podrían ser calificadas -con propiedad- de psíquicos. Y Freud advirtió
claramente esta necesidad. Pero cuando se interrogó por cuales eran esas
propiedades comunes no encontró la respuesta: "eso es más difícil de
contestar" -se limitó a decir (Freud, 1948, p.442).
Pensamos que la
dificultad de Freud para definir su noción de proceso psíquico esta
íntimamente relacionada con un postulado suyo: Lo mental es espacial. La vida
psíquica -decía- es función de un aparato al que adscribimos las
características de su extensión en el espacio... la psíquica es extensa, pero
nada saba de ello." (Freud, 1948, p.447 y 1012). Pero difícilmente podría
aceptarse ese postulado, sin más, como verdadero. Porque como bien dice
C.D.Broad, "si queremos hablar de estructuras espacio-temporales debemos
dejar de lado la mente y empezar a hablar acerca del cerebro y el sistema
nervioso" (Broad, 1951, p.439). Decir, incluso, qua la mente es espacial es
claramente un sin sentido, porque antológicamente, así como la materia se
define por la propiedad de ser ubicable en el espacio, la psiqué (o mente) se
define por la negación de esta propiedad (por la inespacialidad).
Ilustremos la
afimación anterior mediante un ejemplo. Supongamos qua oímos una frase como la
siguiente: "Juan, después de recibir la carta, recordó aquellos
momentos felices y esto le produjo una gran alegría". Es, claramente,
una frase con sentido: se entiende lo que dice. Su análisis revela que se
mencionan dos procesos incuestionablemente psíquicos (un recuerdo y una
alegría) y que se predican de ellos las siguientes propiedades y relaciones: la
temporalidad ("después de"), la causalidad (''el recuerdo le
produjo") y la intensidad ("gran alegría"). Estas
características (temporalidad, causalidad, intensidad) pueden predicarse con
sentido tanto de los procesos psíquicos como de los físicos porque pertenecen
al género (la noción de proceso) y no a la diferencia entre lo psíquico y lo
físico. Pero supongamos, ahora, que oímos decir lo siguiente: "El
recuerdo de Juan se dió a diez centímetros de su alegría". Suena a
un absurdo, y lo es. La espacialidad (distancia, posición relativa, etc.) no
puede predicarse con sentido de los procesos psíquicos porque hace, justamente,
a la esencia de su diferencia con los físicos, que son los espaciales.
Es probable que la
prueba científica de la existencia de procesos psíquicos (es decir, de causas
intencionales e inespaciales) inconscientes pueda alcanzarse, a corto plazo,
mediante las investigaciones experimentales de la parapsicología. Esta
comprobó la existencia de fenómenos psi, es decir, de comunicaciones de una
persona con el mundo exterior que parecen ser extrasensoriomotoras. Se trata de
una relación sujeto-objeto bidireccional donde, al parecer, por una parte el
objeto influye directamente sobre el objeto (fenómenos de psicokinesis a PK).
Lo característico del fenómeno es que el objeto pertenece al mundo exterior al
sujeto y, sin embargo, la distancia entre ambos términos no parece afectarla.
La evidencia de numerosos tipos de pruebas revela que el proceso que determina
la relación objeto-sujeto (ESP a PK) no puede ser pensado, al parecer, como
espacial (como algo que se desplaza, o vibra, a hace cualquier otra operación
que permita cubrir la distancia entre el objeto y el sujeto). En la medida en
que las evidencias sigan acumulándose como hasta ahora, psi tendrá que ser
admitido, por definición como un proceso psíquico inconsciente.
Freud, en sus
investigaciones clínicas se vió confrontado con la necesidad de postular la
existencia de procesos psíquicos inconscientes, a las que designó con la
abreviatura inc. Es posible que su inc y psi sean una misma
realidad que se revela mediante dos tipos de efectos: intrapersonales (sueños,
lapsus, síntomas neuróticos, etc.), que estudia el psicoanálisis, y
transpersonales (ESP y PK, por ahora), que estudia la parapsicología. El solo
estudio de los efectos transpersonales no hubiera permitido probar la existencia
de esa realidad psíquica inconsciente porque es esa clase de efectos la
supuesta causalidad psíquica, si existiera, resultaría mediatizada por la
física (el sistema sensoriomotor). Para poder probar su existencia hay que
poder aislar sus posibles efectos, de los posibles efectos de la causalidad
física, y esto es, al parecer, lo que se logra, experimentalmente en
parapsicología, donde el estudio se centra en las interacciones sujeto-objeto
que parecen ser extrasensoriomotoras, quizá el viejo Freud intuyó la
significación de estos estudios cuando, en 1921, posiblemente impresionado por
las publicaciones de la Society for Psychical Research de Londres (SPR) de la
que era miembro honorario, le dijo en una carta al doctor Herenwald Carington: "Si
tuviera que vivir nuevamente mi vida, me dedicaría más bien al ocultismo que
no al psicoanálisis" (Jones, 1962, p.411) ("Ocultismo", se
solía llamar por entonces a la parapsicología).
La Importancia de
la Parapsicología para el Psicoanálisis
Desde luego, es
importante del punto de vista técnico. Algunos contenidos que relatan los
pacientes durante las sesiones, entre ellas los provenientes de sueños, pueden
tener, a veces, su orígen en un impacto telepático provocado por causas
externas al sujeto como, por ejemplo, una crisis que sobreviene a una tercera
persona querida suya, pero con la cual no se encuentra ahora en contacto
director. El reconocimiento de este orígen podría evitar la tarea, que en
estos casos resultaría infructuosa, de procurar encontrar ese orígen en una
fantasía inconsciente del paciente. Pero no es a este tipo de importancia a la
que quiera referirme sino a otra, más fundamental. Es a Ia que adquiere la
parapsicología por el hecho de que provee la hipótesis fundamental del
psicoanálisis, esto es, que existen procesos psíquicos inconscientes, una
prueba científica, experimental, que el psicoanálisis mismo, con sus métodos
cualitativos no puede proporcionar.
En efecto, es
sabido que los psicólogos experimentales y, en general, los expertos en la
crtica científica de las ideas, consideran que las hipótesis básicas del
psicoanálisis están lejos de haber sido probadas científicamente. El método
psicoanalítico es uno de los métodos Ilamados clínicos", los cuales se
basan en la observación cualitativa de un individual y estos métodos, si bien
tan poderosos para producir ideas acerca de porque le ocurren a este individuo
determinadas cosas, no tiene la fuerza requerida para probar la verdad de esas
ideas. Prueban que un caso clínico puede ser interpretado a la luz de una
teoría, pero no que ésta sea verdadera. Por eso, y por la indefinición misma
de sus nociones, se dá el caso de epistemologos como Nagel quien, al referirse
a la hipótesis fundamental del Psicoanálisis, dice: "en cuanto a la
noción de procesos psíquicos inconscientes... que poseen eficacia operativa y
que no son disposiciones o actividades temáticas, no afirmo que tal
fraseología esta intrínsecamente desprovista del sentido dado que mucha gente
sostiene entenderla. Pero, con toda sinceridad, debo admitir que, para mí tales
locuciones no tienen ningún sentido."
Muchos psicólogos
concuerdan con la opinión de Nagel, porque en verdad los psicoanalistas, que
sostienen la hipótesis que determinaron fenómenos observables, como por
ejemplo, las parálisis histéricas, o los lapsus, o los sueños, que
manifiestan sus verdaderas conductas, por su intencionalidad, son producidos por
procesos psíquicos inconcientes, nunca definieron que propiedades debe tener un
proceso para que se puedan observar introspectivamente, es decir, cuando al
replegar nuestra atención hacia nuestra interioridad nos percatamos de la
existencia de un mundo de procesos tales como el recordar, sentir, etc. Se
observa que estos procesos son a los que se Ilaman "psíquicos", los
cuales tienen la propiedad de ser inespaciales. No tendría sentido decir, por
ejemplo, que la ansiedad que me produjo el recuerdo de un agravio que me
infirió fulano esta ni a la derecha, ni a la izquierda, ni arriba a abajo, ni
en ninguna otra referencia espacial de ese recuerdo, porque para esos procesos
la relación espacial no puede predicarse. La espacialidad es la característica
esencial de los procesos físicos y es en este sentido que, por no poseerla, lo
psíquico se opone a lo físico. En consecuencia, para probar que los procesos
inconcientes que determinan los efectos intencionales (síntomas, sueños, etc.)
que estudia el psicoanálisis son psíquicos y no físicos, debe aportarse la
prueba de su inespacialidad o no-fisicalidad.
Veamos, algunos
requisitos de esa prueba: En el caso de los procesos psíquicas conscientes
(sería mejor llamarlos "introspeccionables" en vez de
"conscientes") la prueba de su no-fisicalidad la ofrece la
observación introspeccionativa. Pero tratándose de procesos no
introspeccionables, inconscientes, para probar que son psíquicos habría que
probar que los efectos intencionales causados por ellos son de una naturaleza
tal que, por lo menos en el estado actual de los conocimientos, no puedan ser
pensados coma producidos por procesos espaciales, físicos. Y esta prueba no
puede aportarla el psicoanálisis porque los efectos de esos supuestos procesos,
que los psicoanalistas estudian, son intrapersonales; la prueba, coma se verá
más adelante requiere el estudio de efectos que sean transpersonales, los
cuales son precisamente tema de la parapsicología.
Importancia de la
Parapsicología para la Psicología en General
En este punto de la
prueba científica de la existencia de procesos psíquicos propiamente dichos
interviene la parapsicología. Ella puede aportar la prueba científica de la
existencia y operatividad de tales procesos, porque los efectos de esos procesos
que la parapsicología estudia, los fenómenos de ESP y PK, son transpersonales.
En efecto , la ESP y PK son interacciones intencionales que establece un sujeto
con un objeto del mundo exterior a él. En el estado actual de los conocimientos
parece que deben ser pensados como efectos intencionales de un proceso
no-físico, que no se desplaza en el espacio y que, por lo tanto, es psíquico,
por definición. Respecto de estos efectos, las procesos psíquicos ya no
presentan con los neurológicos, el encasillamiento que se dá cuando los
efectos que se estudian son intrapersonales. Si estos últimos procesos juegan
un papel en la determinación de esa relación sujeto-objeto, ese papel ya no
es, claramente, el del último término de la cadena causal, como en el caso de
los efectos transpersonales. Este último término parece ser un proceso
probadamente psíquico; una intercomunicación extrasensorio-motor con el mundo
exterior, determinada por el psi.
No parece
aventurado pensar que el progreso de las investigaciones parapsicológicas
provocará un cambio en los paradigmas, actualmente tan dispares de la comunidad
de los psicólogos. Parece claro que la que determinó evidencia de Ios datos
introspectivos, niegan la existencia de procesos psíquicos interactuantes con
las neuralógicos, es la dificultad para concebir esa interacción, dentro de
los paradigmas vigentes, ¿cómo pensar que un proceso, el neurológico, que se
desarrolla en el espacio, interacúe con otro, el psíquico, que no se
desarrolla de ese modo? La parapsicología no suministra, todavía, respuestas a
esta pregunta, comprobadas experimentaimente.
En varios sentidos,
la situación actual de la parapsicología en el seno de la psicología es
comparable a la que presentaba la investigación atómica, en el seno de la
física, a fines del siglo pasado. Entonces, se habían descubierto algunos
fenómenos "raros" y se dieron nombres raros, como el de "rayos
X", a los desconocidos agentes que los provocaban. También se conocía la
existencia de muchos fenómenos, de tipo lumínico, eléctrico, magnético y
químico, que no resultaban raros porque se tenía trato con ellos y se los
manipulaba desde antiguo, pero que en verdad carecían de explicación
científica. 0 mejor dicho, eran explicados pero en términos antropomórficos;
como "afinidades", "atracciones", etc. El desafío teórico
y experimental que significaron los primeros fenómenos determine la
construcción de nuevas categorias conceptuales ("estructura atómica"
-antes se creía que el átomo era una entidad simple "núcleo
atómico", "electrón", etc.) y modelos teóricos (de Bohr, de
Rutherford, etc.) para representar sus elementos y sus relaciones. Y el
paulatino refinamiento de estos modelos, bajo la presión de la investigación
experimental, permitió el logro de explicaciones científicas válidas tanto
para esos fenómenos raros, como para los habituales, con las consecuencias
conocidas por todos: la iniciación de la era atómica y de los vuelos
interplanetarios.
En psicología
también ocurre algo semejante a lo que pasó en las ciencias físicas. En la
actualidad se están procurando integrar las datos e hipótesis de la
parapsicología con las del resto de la psicología, normal y patológica.
Varias psicoanalistas y psicólogos han hecho contribuciones en este sentido.
Hay evidencias de que algunos de los modos operativos de psi se corresponden con
lo que los psicoanalistas consideran caracerísticas de algunos procesos
psíquicos inconscientes. Por ejemplo, el mecanismo de "negación de la
realidad" se correponde con el que los parapsicólogos Ilaman "error
psi" (psi-missing). Sus efectos se revelan en el hecho de que, en
ciertas condiciones, algunos sujetos suelen obtener en sus pruebas de ESP
puntajes tan inferiores a los esperables por azar, que se evidencia un
reconocimiento inconsciente del objeto, pero bloqueado y transformado en
desconocimiento, en el proceso, de su acceso a la conciencia. Las
características de lo que los psicoanalistas denominan "proceso
primario", también se han encontrado pruebas de ESP. En experimentos donde
Ios objetivos eran proyecciones de figuras que representaban episodios de
significado emocional para el sujeto, se encontró que las impresiones que
accedían a la conciencia de éste manifestaban las deformaciones propias de ese
proceso (simbolismo, condensación, y desplazamiento). El aparente isoformismo
entre estos y otros efectos transpersonales de psi, y algunos efectos
intrapersonales descriptos por los psicoanalistas, sugieren que un mismo proceso
causal subyacente interviene en ambos tipos de efectos.Neurólogos como Sir John
Eccles y psicólogos como Sir Cyril Burt, ambas de primera línea, han señalado
la conveniencia de formular modelos sobre la interacción psiconeurológica, en
los procesos normales de la vida del individual a partir del conocimiento que,
sobre las interacciones psicofísicas de psi, suministra la parapsicología.
Fenómenos psíquicos habituales, coma el percibir sensorial, o el hecho de que
mi deseo y decisión de mover un dedo determine la activación intencional de
los efectores nerviosos requeridos para hacerlo, los cuales eran inexplicables
para la psicología clásica, hoy se vuelven más comprensibles, a la luz de
modelos donde el psi (con su función bipolar ESP/PK) es reconocido como una
estructura de procesos que, asi como puede interactuar con el mundo exterior, lo
puede hacer también, con un órgano, el cerebral que le provee temas y medios
para la cognición, a la acción, en forma especializada. Según ellos, el
cerebral con sus mecanismos accesorios de los sentidos y nervios sensoriales se
habría desarrollado no para generar conciencia (una acción que ninguna
estructura puramente físico-química podría cumplir) sino más bien para
transmitir, y al mismo tiempo limitar y dirigir un poder de clarividencia único
de la mente, de modo tal que se concentre selectivamente sobre los objetos a las
situaciones (a aquellos aspectos de ellas) que son de vital importancia para la
supervivencia de los organismos y de las especies a las que ellos pertenecen.
Los procesos psi y cerebrales formarían un sistema psicofísico especializado,
donde la interacción se produce en forma estable, permanente, en vez de
esporádica como en la ESP y la PK. Por una burda analogía podría pensarse a
ese sistema como el del átomo, cuya tremenda actividad interna solo se revela
afuera esporádicamente, cuando en transitorias rupturas de su estabilidad
emanan energías que producen efectos en el mundo externo.
Grupo Rosarino de
Estudios Psicológicos
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(2000) Rosario
SANTA FE
REFERENCIAS
Broad, C.D. (1951).
The Mind and its Place in the Nature. Londres: Routledge & Kegan Paul.
Freud, S. (1948). Obras
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Freud, S. (1968). Obras
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Jones, E. (1962). Vida
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Nagel, E. (1951). Methodological
Issues in Psychoanalitic Theory. New York: Sidney Hook Grove Press. |