Granero, Mirta J. (1994) Ricardo Musso: un hombre mas alla de la ciencia. Revista Argentina de Pesquisa Paranormal, vol 5(4) (pp. 179-188)
Hablar
o escribir sobre J.Ricardo Musso es una tarea gratificante; fácil y difícil a
la vez. Fácil porque lo conocí mucho, difícil porque fuimos pareja y compañeros
de trabajo durante 28 años, y evocarlo significa para mi, al mismo tiempo,
alegría por haber compartido gran parte de su vida y tristeza por el nunca más
que significa el hoy. El recuerdo de su andar por el mundo tiene que ver con las
enseñanzas que fue dejando a su paso. Enseñanzas prácticas y de cada día
sobre cómo encarar frontalmente la resolución de problemas, sobre como poder
mostrar sin verguenzas y sin tapujos nuestra vida interior, sobre como poder
abrirnos al amor y a la ayuda del otro. Enseñanzas diarias de conductas
adaptativas para vivir mejor. Como no recordarlo también por su crítica feroz
y su autocrítica tan exigentes asumidas como una metodología de vida. Con su
lenguaje simple, sensato y claro, jugaba a romper reglas de la sociedad que
consideraba que encerraban una contradicción o un prejuicio.
J.Ricardo
Musso nació el 9 de junio de 1917 en la ciudad de Buenos Aires y murió el 28
de octubre de 1989 en la ciudad de Rosario, lugar que había adoptado como
propio en los últimos 25 años. Al no existir carrera de psicología en
Argentina, en la década del ’30, y sin poder ingresar en la Facultad de
Medicina para ser psiquiatra (por problemas de equivalencia de su carrera
anterior), decidió cursar en pocos años, algún estudio que luego le
permitiera vivir dejándose horas libres para investigar la problemática psicológica
del hombre.
En
diciembre de 1943, se doctora en Ciencias Económicas. Para entonces ya se había
casado con Elvira Canale con quien tuvo dos hijos: Edgardo y Ricardo (hoy psicólogos
los dos). Sus primeras publicaciones se debieron a su interés por la economía
y el bienestar de los seres humanos. Por esa época, ocupa un puesto de
importancia en el Partido Comunista y escribe artículos como Renta
Nacional e Inflación, El Facismo Italiano y la Obra Social del 4 de Junio,
donde trata sobre los aspectos de la huelga. Por su labor política y social fue
perseguido por los gobiernos de derecha en Argentina, y puesto en prisión en
varias oportunidades. La última vez fue en 1976, casi a los sesenta años de
edad.
Hacia
fines del ’40, descubre que no puede refutar científicamente la crítica que
se le hace a la teoría del valor de Marx. Se da cuenta que Marx incurre en un
prejuicio substancialista de la época (Adam Smith, David Ricardo, etc.). Llega
a la conclusión que la sumatoria del nivel de precios que Marx procuraba
presentar como indicador de los cambios de la estructura del valor carecía de
sentido. Lleva esta discusión al seno del partido, pero allí no se la admiten
y siente que, sin resolver esta contradicción, no puede continuar en él, y
renuncia a dictar los cursos de Economía Política, que estaban a su cargo.
Hay
una linea constante en la vida de Musso, desde su juventud hasta su muerte: un
afán de racionalidad, de comprender al mundo, y un afán de autenticidad y de
vivir a la altura de su comprensión: “Puesto
que soy introvertido -escribió a su hijo mayor en 1967- estoy
siempre en el mundo de mis ideas, puliéndolas y perfeccionándolas, procurando
lograr una estructura coherente de la que pueda derivar racionalmente no sólo
la razón de mi conducta, sino también que pueda erigir en un patrón
universal... Es para mi, la consecuencia inevitable de la pérdida de Dios. No
puedo admitir, como criterio, la voluntad, la irracionalidad, la emotividad,
como determinante última del comportamiento. Si así fuera no admitiría un
momento más continuar en este mundo. La lucha de Vietman, el tremendo dolor que
veo en este mundo en cambio, desgarrado, sólo tiene sentido para mi, considerándolos
como episodios ineludibles en el tránsito hacia un mundo mejor. Y el
enfrentamiento Ruso-Chino me hace comprender que para el entendimiento de los
hombres, no es suficiente -aunque si necesario- el cambio de estructuras
sociales. La única salvación posible esta en el camino de la racionalidad, que
es asimismo, el camino del amor.”
Si
hay algo que hizo muy bien J.Ricardo Musso, fue amar y respetar al otro, y para
eso tuvo una regla: no mentir jamás, ni en las cosas más tontas: “El
ser humano puede entender todo -decía- hasta
lo más complicado o doloroso, si se le explica con claridad y con afecto, y se
le hace reflexionar sobre lo que se está sintiendo o pensando.” Tenía
una gran confianza en el hombre y sobretodo en la juventud. Y no se apartaba del
método hipótetico-deductivo ni para analizar las cosas más nimias. No
aceptaba nada de lo que no estuviera convencido que era así, y constantemente
estaba tratando de probar afirmaciones (de él y de los otros): “La
razón, como el amor -escribió- tienden
su mano amiga en todas direcciones, procurando superar divergencias, las
contradicciones e incluir todo en una síntesis en un nivel superior. Pero no
encuentro en el plano mundial que sea esa la dirección del mundo. Esto me
lleva, constantemente, a buscar esos indicios a nivel individual. Se desarrolló
en mi, por lo tanto, un alto grado de aceptabilidad del otro, pero al mismo
tiempo, una interna necesidad de aceptación, necesito un tipo de relación
humana donde todo pueda ser hablado, explicitado, dicho. Donde se admitan las
singularidades más extremas con la única excepción de las agresivas, que
pretenden impedir que otros expresen su singularidad. Un mundo donde sea
posible, si se produce, el encuentro entre singularidades coincidentes; vivir el
regocijo indescriptible del encuentro, de la mutualidad, y donde si no se
produce, puedan las singularidades divergentes confrontar racionalmente sus
divergencias hasta que surja, como resultante, un cierto ajuste del
comportamiento que posibilite una respetuosa convivencia. Solo una cosa no puedo
amar, y es la agresión, la ira, lo que tiende a separar a los seres, a la
destrucción de los afectos, de las relaciones.”
Sus
intereses fueron múltiples, pero siempre ligados a una meta: el mejoramiento de
la calidad de vida y el bienestar del hombre, la extinción del sufrimiento estúpido,
como él consideraba al sufrimiento cotidiano no ligado a problemas
existenciales: “Yo soy marginal -declaró- pero
no quiero perder esa marginalidad. Estamos en un mundo enfermo cuya media aritmética
no expresa más que la ínfima cantidad de posibilidades de lo humano. La humanidad,
que habré de alcanzar, es un punto ideal situado en el infinito de la asintonía
derecha de la curva de Gauss. Pero ese es mi patrón de referencia, no el de la
media aritmética. Estoy muy lejos de ese punto pero lo bastante desplazado de
la media como para serme imposible ya intentar dirigirme hacia ella.” En
su afán de ayudar a otros incursionó en distintas disciplinas: política,
parapsicología, psicología general, física, metodología de la investigación,
sexología, terapia del comportamiento.
La
historia muchas veces se desarrolla en forma lineal, y muchos hombres ayudan a
que eso sea así. Pero hay determinados hombres que son esquinas dentro de la
historia. Una esquina es un lugar en el que se puede dar un giro y cambiar de
rumbo. J.Ricardo Musso fue esquina en distintas disciplinas dentro de su país.
Fue esquina en Parapsicología, convirtió a la Sociedad
Espiritista Lumen en el Instituto
Argentino de Parapsicología.
Cuando
sus investigaciones lo llevaron a una nueva comprensión, cambió su vida.
Comenzó a interesarse, entonces, por hallar respuesta a la pregunta por el que
del hombre, tema que fue el motivo fundamental de su existencia. Incursionó en
el campo del espiritismo, pero tampoco pudo quedarse allí. Por entonces,
comienzan sus estudios de física y no puede aceptar nada que no tenga
confirmación científica. Se vincula a la parapsicología y se conecta con el
Dr.J.B.Rhine de la Duke University, profundizando su estudios parapsicológicos,
llegando a convertirse en poco tiempo, en el parapsicólogo más importante de
América Latina.
Para
ello, y por su gran exigencia personal se hizo experto en estadística y en
metodología de la investigación psicológica. En 1953, fundó el Instituto
Argentino de Parapsicología. En su declaración de principios estableció
que “tendrá un carácter eminentemente científico y adogmático, con
criterio amplio de investigación y sin prejuicios ni preconceptos... que
someterá todo a la implacable crítica científica, para que solo quede en pie
aquello que, al resistir los embates, acredite la solidez granítica de sus
fundamentos.”
En
1954, publica su libro En los Límites de la Psicología, el primer libro de parapsicología
de habla-hispana (Musso, 1954). Al poco tiempo comenzó a introducir en el país,
traducciones de libros de J.B.Rhine y de otros parapsicólogos importantes a
nivel internacional. En pocos años, fue representante en su país de la mayor
parte de las sociedades de parapsicología a nivel mundial. Años más tarde,
publicó Los Test en Parapsicología (Musso,
1961), y dos años después, Contribuciones
de la Parapsicologia al Conocimiento del Hombre (Musso, 1963), obra en la
que planteo: “Si
el hombre es más que una máquina, ese más, ¿qué es?”.
Por
sus gestiones Argentina llega a ser el primer país del mundo que tiene una cátedra
universitaria en parapsicología, dentro del plan de la carrera de psicología,
a partir de 1961. J.Ricardo Musso fue profesor titular de dicha cátedra en la
antigua Universidad del Litoral (ahora Universidad Nacional de Rosario). Comenzó
aquí su docencia universitaria que continuó hasta el fin de sus ideas de
izquierda y su accionar en lo social, sobretodo frente a su postura en
situaciones de otros países en guerra.
Encontró
que para hallar respuesta a su pregunta por el que
del hombre se debería incursionar no solo en la parapsicología, sino también
en la psicología en general. Gracias a la labor realizada por J.Ricardo Musso,
Argentina llego a ser el primer país de América del Sur en investigaciones
parapsicológicas. En la década del ’60, fue nombrado Director de la Carrera
de Psicología en la Universidad Nacional de Buenos Aires y en la década del
’70, en la Universidad de Rosario (la segunda del país).
Tuvo,
además, a su cargo, distintas universidades cátedras de Psicoestadística y
Metodología de la investigación psicológica. Se convirtió en uno de los
epistemólogos y metodólogos más importantes de la Argentina y publicó en
1970 dos libros, que han sido básicos para las carreras de psicología no solo
de su país, sino también de muchos de habla-hispana. Estos son: Problemas
y Mitos Metodológicos de la Psicología y la Psicoterapia y Falacias y Mitos Metodológicos de la Psicología (Musso, 1970, 1970a).
En 1971, publicó junto a otros autores Métodos
de la Investigación en Psicología y Psicopatología. Sus investigaciones
en parapsicología lo hicieron famoso en el mundo entero.
En
la década del ’60, formamos pareja. En ese entonces, yo era alumna de la
carrera de psicología y luego, hasta sus últimos días compañera de su vida y
en el trabajo. Tuvimos una hija, Silvana, hoy también psicóloga. Formamos en Instituto
Rosarino de Parapsicología, en 1973, aunque previo a éste, J.Ricardo Musso
había fundado el Instituto de Estudios
Contemporáneos. Comenzó a realizar una serie de investigaciones
importantes en el campo de la parapsicología, algunas de los cuales, como Experimento
de Percepción Extrasensorial con Dibujos Ocultos (Musso, 1972), con un
sujeto de altos puntajes, fueron expuestas por John Beloff a la crítica mundial
en la revista Zetetic Scholar (Beloff,
1980), como uno de siete más importantes experimentos realizados en
parapsicología. Siguen a éstos, los trabajos como El
Efecto U en un Experimento de Percepcion Extrasensorial con Dibujos Ocultos,
en el cual se describe el efecto U como presente en las buenas sesiones de
percepción extrasensorial. En este trabajo se propone una nueva técnica de análisis
estadístico no-paramétrico RSR (Rango Suma de Rangos) para analizar la posición
de los efectos medibles en escala ordinal (Musso & Granero, 1980).
J.Ricardo
Musso fue un incansable cuestionador de sus trabajos y de los de sus colegas,
para que, como decía en la Declaración
de Principios del Instituto Argentino de Parapsicología “solo quede en pié
aquello que acredite la solidez granítica de sus fundamentos”. Por esta forma
de ser, tiene grandes controversias que se publican en distintas revistas
internacionales, no llegando nunca a enemistarse con esas personas en el plano
personal (Musso & Granero, 1986; Stanford, 1986). Musso tuvo grandes amigos
que lo criticaban o que el criticaba. Decía: “De
las críticas se aprende y se adelanta...” y pedía fervientemente a sus
amigos, colegas y alumnos (tambien lo publicaba): “Por favor, lean y critiquen todo lo que digo o escribo.”
A
mitad de la década del ’70, estando en prisión, comenzó a interesarse por
las técnicas que pueden ayudar a mitigar el sufrimiento psicológico de los
hombres e inicia una nueva tarea de estudio y análisis minuciosos de las
terapias comportamentales, que son las que por el momento están demostrando, a
corto tiempo, ser las más eficaces. Realizó investigaciones y estudios teóricos
sobre la desvinculación de la terapia del comportamiento del conductismo
radical, y se interesa por la temática de la interacción psicofísica.
Al
mismo tiempo, este investigador incansable incurionó en el campo de la sexología,
que comenzaba a desarrollarse. Fundamos con otros profesionales, la Asociación
Rosarina de Educación Sexual y Sexología en 1978, de la que fue
vicepresidente durante diez años. En 1983, con personal del mismo grupo
fundamos el Instituto Kinsey de Sexología
de Rosario, más dedicado a terapia e investigación. Comenzó aquí, para Musso,
todo un nuevo camino de exploración del ser humano, que en definitiva no es
otra cosa que la búsqueda de la respuesta a aquella primera pregunta por el que
del hombre. La última década de sus días de trabajo tuvieron más de
quince horas. Dedico parte de su tiempo a la tarea de psicoterapeuta, convirtiéndose
en alguien seriamente reconocido en este campo y a quien son derivadas personas
con problemas graves que no pudieron ser resueltos en otros tratamientos.
Su
profundo conocimiento, su carisma, su calidez, su entusiasmo y su voluntad de
ayudar lograron grandes éxitos. Otra parte de su tiempo fue dedicado a la
Universidad. Sus alumnos lo llamaban simplemente Ricardo y lo visitaban y
consultaban constantemente. Trabajó intensamente en terapia del comportamiento
y en sexualidad, publicando artículos en el país y en el exterior.
Entre
ellos, Teoría de la Neurosis de la
terapia del Comportamiento no-conductista, y Sexo
y Amor (Musso, 1988), y Análisis y
Modificación por Terapia Conductal de un Conflicto de Identidad Sexual
promovido por la Educación Familiar (Musso, 1986a). Dictó cursos,
conferencias, asiste a congresos internacionales, realizó seminarios y tuvo una
gran preocupación: cambiar el plan de la carrera de psicología de Rosario por
uno más científico y actualizado.
En
una carta que queda sobre su máquina de escribir, inconclusa, antes de su
muerte, dirigida a la Decana de la Carrera de Psicología plantea una modificación
total del plan de estudios vigente, y realiza un análisis de las causas
sociales y políticas que a la carrera de psicología de Rosario al estado de
estancamiento en que se encontraba. Dejo terminado sin publicar un libro sobre
metodología de la investigación psicológica, y cantidades de casos clínicos
sobre fobias, compulsiones, disfunciones sexuales, etc. También dejó
seminarios y sesiones filmadas de conformidad con sus clientes, y otros artículos
de parapsicología.
Hasta
sus últimos años, estuvo trabajando en el tema de mayor trascendencia dentro
de la última producción: la interacción psicofísica. Su trabajo era
desmedido, pese a sus 72 años, porque decía que le quedaba poco tiempo y que
tenía mucho por decir. Dió por terminados la última semana de su vida, sus
tres trabajos cumbres: (1) La relación mente-cuerpo en los creadores de
escuelas psicológicas occidentales, (2) La relación mente-cuerpo en la
investigación experimental, (3) Los paradigmas materialistas (mecanicista
versus dialéctico) en el problema de relación entre lo psíquico y lo físico
(Musso, 1993, 1993a, 1993b [bibliografia compuesta por mí]).
Musso
consideraba la parapsicología, que es la que mejor dá muestras de la interacción
psicofísica, y propuso un nuevo nombre para lo que es hoy la psicología, el de
“psicología paradigmática”, no haciendo referencia ésta a escuelas.
Introdujo la terapia del comportamiento y cognitiva en la carrera de psicología
de la Universidad de Rosario (totalmente psicoanalítica y Lacaniana). Su lucha
fue feroz, intento cambiar planes de estudio y logró introducir una materia con
estos contenidos. Por eso fue esquina, porque fue capaz de hacer girar, cambiar,
lo que venía sucediendo.
Ha habido mucha gente que, como J.Ricardo Musso ha sido esquina en la
historia. Las esquinas pueden ser positivas o negativas, como lo fue Hitler,
Churchill o Fidel Castro. Pero también ha habido mucha gente que no se
contentaron con ser esquina y siguieron en el poder. Y siguieron y siguieron en
el poder. Y a muchos los tuvieron que sacar. La característica de Musso, en
cambio, en casi todas sus actividades que realizó fue quedarse en situación de
esquina y no aspirar más que a formar a otros para que siguieran ese nuevo
rumbo: “Porque no aspiro al poder, no
rivalizare con ningún hombre.” Formó gente en el Instituto
Argentino de Parapsicología y se retiró a un cargo menor, no directivo.
Formó gente en sexología y salió de la dirección de la sociedad.
También
hizo lo mismo en terapia comportamental y cognitiva. Abrió una puerta muy
grande, introduciendo su concepto de terapia del comportamiento no conductista y
de psicología paradigmática. El interés de Musso por la parapsicología es
parte del interés que tuvo desde su juventud hasta su muerte, es parte de la búsqueda
por hallar respuesta a su pregunta por el que
del hombre. Nunca dejó de ser un cuestionador y estaba convencido que si
alguna vez, el estudio de la percepción extrasensorial daba pruebas de la
capacidad del hombre para manejarla a voluntad, esto cambiaría las relaciones
humanas en el planeta. Decía Musso: “si algún día esto se pudiera lograr,
no va a exitir más la mentira. Por lo tanto, se terminarían las relaciones
inauténticas entre los hombres, la infidelidad en la pareja, y las guerras.
Tendríamos que acceder inevitablemente a formas más sanas de comunicación.
Corría
el ano 1988 y estaba solo en la titularidad de la cátedra de Metodología de la
Investigación Psicológica I. Consiguió que se abrieran los concursos y me
pidió a mi y a otra gente que nos presentáramos. En la Universidad no había
tranquilidad en ese momento, y no teníamos deseos de pertener a ella por las
grandes luchas internas de poder. Con lágrimas en los ojos lo pidió diciendo: “Por
favor, tengo más de setenta años, no me queda mucho tiempo. Y este espacio no
se puede perder.” El tenía setenta y uno cuando concursé y entré a su cátedra.
Se adhirieron algunos jefes de trabajos prácticos y ayudantes.
Nos
pusimos a trabajar en forma fuerte y ordenada en 1989. A los pocos meses murió.
Nunca temió a la muerte, siempre la consideró como una consecuencia natural de
haber vivido. Tenía mucho interés por conocerla. Pensaba al revés de Sartre,
que podía ser la posibilidad de todas las imposibilidades. La vida perdía
-para Musso- su sentido, sin la posibilidad de la muerte. Escribió alguna vez
que él no iba a morir a lo guaso, porque la muerte era una bella mujer a la que
algún día invitaría a bailar.
Su
último trabajo, terminado la semana anterior a su muerte, es el único
manuscrito (los he revisado) que tiene escrito en grande, al final y con un lápiz,
la palabra FIN. En esos mismos días, dijo nuestra hija que ya se podía morir,
que había escrito todo lo que deseaba escribir. Estaba totalmente sano y felíz,
el último fin de semana y había dado lo que sería su última conferencia.
Estaba muy alegre y conversador y se había hecho (a nuestro pedido) el firme
proposito de trabajar menos. Su ritmo había sido entre la clínica, la docencia
y sus escritos, de quince horas por día en los últimos meses.
Tenia
72 años y nos aseguraba que a partir de la semana entrante iba a tener más
tiempo para descansar. Lunes, martes y miercoles, malestares; el jueves estaba
descerebrado y murió el sábado, en un profundo sueño. Todo fue muy rápido.
Murió tranquilo, sereno y sin molestar, tal como había vivido. Murió el sábado
28 de octubre y fue enterrado el domingo. Siempre pienso que eligió un día no
laborable para morir para no interferir en las actividades de los demás.
Conociéndolo
como lo conocí, estoy segura que no le hubiera gustado saber que la Universidad
cerró el día lunes por su duelo. No le interesaban esas cosas, pero como
homenaje hubiera preferido que sus alumnos trabajaran. Bertold Brecht dijo “que
hay hombres que luchan por un día y son buenos. Que hay hombres que luchan por
un año y son mejores, que hay hombres que luchan por muchos años y son muy
buenos. Pero estan los que luchan toda una vida, y esos son imprescindibles.”
J.Ricardo
Musso fue una persona de la nueva psicología dentro de su país. Creo que
realmente imprescindible en su accionar para la introducción de la terapia del
comportamiento en la Universidad de Rosario y de la parapsicología en Argentina
y en Latinoamérica. Fue, como dijera Guillermo Blanck, “uno
de los últimos hombres buenos que produjo el país, desinteresado, honesto,
directo, siempre preocupado por las cosas importantes del hombre y de la
vida.”
Con
la desaparición de J.Ricardo Musso desaparece no solo uno de los principales
parapsicólogos, metodólogos, y epistemólogos de América Latina, sino también,
un excepcional terapeuta y uno de los principales científicos de la Argentina.
Quienes lo conocieron saben de su intensa honestidad intelectual, capaz de
criticarse a si mismo con suma dureza, de sus conceptos sobre el amor y la
sexualidad, de su esperanza por una psicología mejor, que llevara a un
conocimiento más exacto del ser humano, y de su gran amor por el prójimo.
También de la generosidad y sencillez con que brindaba todo lo que sabía.
Fue
un esquina importante dentro de la psicología argentina y tal vez, cuando creyó
que habia cumplido su meta, cuando se sintió cansado, cuando consideró que había
formado gente capaz de seguir el camino que el iniciara, casi sin darse cuenta,
habrá hecho algún gesto para que la bella dama de la muerte lo invitara a
bailar.
REFERENCIAS
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Musso,
J.R.(1993a). Los
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entre lo psíquico y lo físico (antes y después de los años ’60) -Parte II.
Revista Argentina de Psicología
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Musso,
J.R.(1993b). Los
paradigmas materialistas (mecanicista vs.dialéctico) en el problema de relación
entre lo psíquico y lo físico (antes y después de los años ’60)
-Referencias [póstumo, compilado por Mirta Granero]. Revista
Argentina de Psicología Paranormal 4, (3), pp.121-124.-
Stanford,
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