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J.Ricardo Musso: un hombre mas alla de la ciencia PDF Imprimir E-mail
Por Administrator   
26 de junho de 2005
Granero, Mirta J. (1994) Ricardo Musso: un hombre mas alla de la ciencia. Revista Argentina de Pesquisa Paranormal, vol 5(4)  (pp. 179-188)

Hablar o escribir sobre J.Ricardo Musso es una tarea gratificante; fácil y difícil a la vez. Fácil porque lo conocí mucho, difícil porque fuimos pareja y compañeros de trabajo durante 28 años, y evocarlo significa para mi, al mismo tiempo, alegría por haber compartido gran parte de su vida y tristeza por el nunca más que significa el hoy. El recuerdo de su andar por el mundo tiene que ver con las enseñanzas que fue dejando a su paso. Enseñanzas prácticas y de cada día sobre cómo encarar frontalmente la resolución de problemas, sobre como poder mostrar sin verguenzas y sin tapujos nuestra vida interior, sobre como poder abrirnos al amor y a la ayuda del otro. Enseñanzas diarias de conductas adaptativas para vivir mejor. Como no recordarlo también por su crítica feroz y su autocrítica tan exigentes asumidas como una metodología de vida. Con su lenguaje simple, sensato y claro, jugaba a romper reglas de la sociedad que consideraba que encerraban una contradicción o un prejuicio.

J.Ricardo Musso nació el 9 de junio de 1917 en la ciudad de Buenos Aires y murió el 28 de octubre de 1989 en la ciudad de Rosario, lugar que había adoptado como propio en los últimos 25 años. Al no existir carrera de psicología en Argentina, en la década del ’30, y sin poder ingresar en la Facultad de Medicina para ser psiquiatra (por problemas de equivalencia de su carrera anterior), decidió cursar en pocos años, algún estudio que luego le permitiera vivir dejándose horas libres para investigar la problemática psicológica del hombre.

            En diciembre de 1943, se doctora en Ciencias Económicas. Para entonces ya se había casado con Elvira Canale con quien tuvo dos hijos: Edgardo y Ricardo (hoy psicólogos los dos). Sus primeras publicaciones se debieron a su interés por la economía y el bienestar de los seres humanos. Por esa época, ocupa un puesto de importancia en el Partido Comunista y escribe artículos como Renta Nacional e Inflación, El Facismo Italiano y la Obra Social del 4 de Junio, donde trata sobre los aspectos de la huelga. Por su labor política y social fue perseguido por los gobiernos de derecha en Argentina, y puesto en prisión en varias oportunidades. La última vez fue en 1976, casi a los sesenta años de edad.

            Hacia fines del ’40, descubre que no puede refutar científicamente la crítica que se le hace a la teoría del valor de Marx. Se da cuenta que Marx incurre en un prejuicio substancialista de la época (Adam Smith, David Ricardo, etc.). Llega a la conclusión que la sumatoria del nivel de precios que Marx procuraba presentar como indicador de los cambios de la estructura del valor carecía de sentido. Lleva esta discusión al seno del partido, pero allí no se la admiten y siente que, sin resolver esta contradicción, no puede continuar en él, y renuncia a dictar los cursos de Economía Política, que estaban a su cargo.

            Hay una linea constante en la vida de Musso, desde su juventud hasta su muerte: un afán de racionalidad, de comprender al mundo, y un afán de autenticidad y de vivir a la altura de su comprensión: “Puesto que soy introvertido -escribió a su hijo mayor en 1967- estoy siempre en el mundo de mis ideas, puliéndolas y perfeccionándolas, procurando lograr una estructura coherente de la que pueda derivar racionalmente no sólo la razón de mi conducta, sino también que pueda erigir en un patrón universal... Es para mi, la consecuencia inevitable de la pérdida de Dios. No puedo admitir, como criterio, la voluntad, la irracionalidad, la emotividad, como determinante última del comportamiento. Si así fuera no admitiría un momento más continuar en este mundo. La lucha de Vietman, el tremendo dolor que veo en este mundo en cambio, desgarrado, sólo tiene sentido para mi, considerándolos como episodios ineludibles en el tránsito hacia un mundo mejor. Y el enfrentamiento Ruso-Chino me hace comprender que para el entendimiento de los hombres, no es suficiente -aunque si necesario- el cambio de estructuras sociales. La única salvación posible esta en el camino de la racionalidad, que es asimismo, el camino del amor.”

            Si hay algo que hizo muy bien J.Ricardo Musso, fue amar y respetar al otro, y para eso tuvo una regla: no mentir jamás, ni en las cosas más tontas: “El ser humano puede entender todo -decía- hasta lo más complicado o doloroso, si se le explica con claridad y con afecto, y se le hace reflexionar sobre lo que se está sintiendo o pensando.” Tenía una gran confianza en el hombre y sobretodo en la juventud. Y no se apartaba del método hipótetico-deductivo ni para analizar las cosas más nimias. No aceptaba nada de lo que no estuviera convencido que era así, y constantemente estaba tratando de probar afirmaciones (de él y de los otros): “La razón, como el amor -escribió- tienden su mano amiga en todas direcciones, procurando superar divergencias, las contradicciones e incluir todo en una síntesis en un nivel superior. Pero no encuentro en el plano mundial que sea esa la dirección del mundo. Esto me lleva, constantemente, a buscar esos indicios a nivel individual. Se desarrolló en mi, por lo tanto, un alto grado de aceptabilidad del otro, pero al mismo tiempo, una interna necesidad de aceptación, necesito un tipo de relación humana donde todo pueda ser hablado, explicitado, dicho. Donde se admitan las singularidades más extremas con la única excepción de las agresivas, que pretenden impedir que otros expresen su singularidad. Un mundo donde sea posible, si se produce, el encuentro entre singularidades coincidentes; vivir el regocijo indescriptible del encuentro, de la mutualidad, y donde si no se produce, puedan las singularidades divergentes confrontar racionalmente sus divergencias hasta que surja, como resultante, un cierto ajuste del comportamiento que posibilite una respetuosa convivencia. Solo una cosa no puedo amar, y es la agresión, la ira, lo que tiende a separar a los seres, a la destrucción de los afectos, de las relaciones.”

            Sus intereses fueron múltiples, pero siempre ligados a una meta: el mejoramiento de la calidad de vida y el bienestar del hombre, la extinción del sufrimiento estúpido, como él consideraba al sufrimiento cotidiano no ligado a problemas existenciales: “Yo soy marginal -declaró- pero no quiero perder esa marginalidad. Estamos en un mundo enfermo cuya media aritmética no expresa más que la ínfima cantidad de posibilidades de lo humano. La humanidad, que habré de alcanzar, es un punto ideal situado en el infinito de la asintonía derecha de la curva de Gauss. Pero ese es mi patrón de referencia, no el de la media aritmética. Estoy muy lejos de ese punto pero lo bastante desplazado de la media como para serme imposible ya intentar dirigirme hacia ella.” En su afán de ayudar a otros incursionó en distintas disciplinas: política, parapsicología, psicología general, física, metodología de la investigación, sexología, terapia del comportamiento.

            La historia muchas veces se desarrolla en forma lineal, y muchos hombres ayudan a que eso sea así. Pero hay determinados hombres que son esquinas dentro de la historia. Una esquina es un lugar en el que se puede dar un giro y cambiar de rumbo. J.Ricardo Musso fue esquina en distintas disciplinas dentro de su país. Fue esquina en Parapsicología, convirtió a la Sociedad Espiritista Lumen en el Instituto Argentino de Parapsicología.

            Cuando sus investigaciones lo llevaron a una nueva comprensión, cambió su vida. Comenzó a interesarse, entonces, por hallar respuesta a la pregunta por el que del hombre, tema que fue el motivo fundamental de su existencia. Incursionó en el campo del espiritismo, pero tampoco pudo quedarse allí. Por entonces, comienzan sus estudios de física y no puede aceptar nada que no tenga confirmación científica. Se vincula a la parapsicología y se conecta con el Dr.J.B.Rhine de la Duke University, profundizando su estudios parapsicológicos, llegando a convertirse en poco tiempo, en el parapsicólogo más importante de América Latina.

            Para ello, y por su gran exigencia personal se hizo experto en estadística y en metodología de la investigación psicológica. En 1953, fundó el Instituto Argentino de Parapsicología. En su declaración de principios estableció que “tendrá un carácter eminentemente científico y adogmático, con criterio amplio de investigación y sin prejuicios ni preconceptos... que someterá todo a la implacable crítica científica, para que solo quede en pie aquello que, al resistir los embates, acredite la solidez granítica de sus fundamentos.”

            En 1954, publica su libro En los Límites de la Psicología, el primer libro de parapsicología de habla-hispana (Musso, 1954). Al poco tiempo comenzó a introducir en el país, traducciones de libros de J.B.Rhine y de otros parapsicólogos importantes a nivel internacional. En pocos años, fue representante en su país de la mayor parte de las sociedades de parapsicología a nivel mundial. Años más tarde, publicó Los Test en Parapsicología (Musso, 1961), y dos años después, Contribuciones de la Parapsicologia al Conocimiento del Hombre (Musso, 1963), obra en la que planteo: “Si el hombre es más que una máquina, ese más, ¿qué es?”.

 Por sus gestiones Argentina llega a ser el primer país del mundo que tiene una cátedra universitaria en parapsicología, dentro del plan de la carrera de psicología, a partir de 1961. J.Ricardo Musso fue profesor titular de dicha cátedra en la antigua Universidad del Litoral (ahora Universidad Nacional de Rosario). Comenzó aquí su docencia universitaria que continuó hasta el fin de sus ideas de izquierda y su accionar en lo social, sobretodo frente a su postura en situaciones de otros países en guerra.

            Encontró que para hallar respuesta a su pregunta por el que del hombre se debería incursionar no solo en la parapsicología, sino también en la psicología en general. Gracias a la labor realizada por J.Ricardo Musso, Argentina llego a ser el primer país de América del Sur en investigaciones parapsicológicas. En la década del ’60, fue nombrado Director de la Carrera de Psicología en la Universidad Nacional de Buenos Aires y en la década del ’70, en la Universidad de Rosario (la segunda del país).

            Tuvo, además, a su cargo, distintas universidades cátedras de Psicoestadística y Metodología de la investigación psicológica. Se convirtió en uno de los epistemólogos y metodólogos más importantes de la Argentina y publicó en 1970 dos libros, que han sido básicos para las carreras de psicología no solo de su país, sino también de muchos de habla-hispana. Estos son: Problemas y Mitos Metodológicos de la Psicología y la Psicoterapia y Falacias y Mitos Metodológicos de la Psicología (Musso, 1970, 1970a). En 1971, publicó junto a otros autores Métodos de la Investigación en Psicología y Psicopatología. Sus investigaciones en parapsicología lo hicieron famoso en el mundo entero.

            En la década del ’60, formamos pareja. En ese entonces, yo era alumna de la carrera de psicología y luego, hasta sus últimos días compañera de su vida y en el trabajo. Tuvimos una hija, Silvana, hoy también psicóloga. Formamos en Instituto Rosarino de Parapsicología, en 1973, aunque previo a éste, J.Ricardo Musso había fundado el Instituto de Estudios Contemporáneos. Comenzó a realizar una serie de investigaciones importantes en el campo de la parapsicología, algunas de los cuales, como Experimento de Percepción Extrasensorial con Dibujos Ocultos (Musso, 1972), con un sujeto de altos puntajes, fueron expuestas por John Beloff a la crítica mundial en la revista Zetetic Scholar (Beloff, 1980), como uno de siete más importantes experimentos realizados en parapsicología. Siguen a éstos, los trabajos como El Efecto U en un Experimento de Percepcion Extrasensorial con Dibujos Ocultos, en el cual se describe el efecto U como presente en las buenas sesiones de percepción extrasensorial. En este trabajo se propone una nueva técnica de análisis estadístico no-paramétrico RSR (Rango Suma de Rangos) para analizar la posición de los efectos medibles en escala ordinal (Musso & Granero, 1980).

            J.Ricardo Musso fue un incansable cuestionador de sus trabajos y de los de sus colegas, para que, como decía en la Declaración de Principios del Instituto Argentino de Parapsicología “solo quede en pié aquello que acredite la solidez granítica de sus fundamentos”. Por esta forma de ser, tiene grandes controversias que se publican en distintas revistas internacionales, no llegando nunca a enemistarse con esas personas en el plano personal (Musso & Granero, 1986; Stanford, 1986). Musso tuvo grandes amigos que lo criticaban o que el criticaba. Decía: “De las críticas se aprende y se adelanta...” y pedía fervientemente a sus amigos, colegas y alumnos (tambien lo publicaba): “Por favor, lean y critiquen todo lo que digo o escribo.”

            A mitad de la década del ’70, estando en prisión, comenzó a interesarse por las técnicas que pueden ayudar a mitigar el sufrimiento psicológico de los hombres e inicia una nueva tarea de estudio y análisis minuciosos de las terapias comportamentales, que son las que por el momento están demostrando, a corto tiempo, ser las más eficaces. Realizó investigaciones y estudios teóricos sobre la desvinculación de la terapia del comportamiento del conductismo radical, y se interesa por la temática de la interacción psicofísica.

            Al mismo tiempo, este investigador incansable incurionó en el campo de la sexología, que comenzaba a desarrollarse. Fundamos con otros profesionales, la Asociación Rosarina de Educación Sexual y Sexología en 1978, de la que fue vicepresidente durante diez años. En 1983, con personal del mismo grupo fundamos el Instituto Kinsey de Sexología de Rosario, más dedicado a terapia e investigación. Comenzó aquí, para Musso, todo un nuevo camino de exploración del ser humano, que en definitiva no es otra cosa que la búsqueda de la respuesta a aquella primera pregunta por el que del hombre. La última década de sus días de trabajo tuvieron más de quince horas. Dedico parte de su tiempo a la tarea de psicoterapeuta, convirtiéndose en alguien seriamente reconocido en este campo y a quien son derivadas personas con problemas graves que no pudieron ser resueltos en otros tratamientos.

            Su profundo conocimiento, su carisma, su calidez, su entusiasmo y su voluntad de ayudar lograron grandes éxitos. Otra parte de su tiempo fue dedicado a la Universidad. Sus alumnos lo llamaban simplemente Ricardo y lo visitaban y consultaban constantemente. Trabajó intensamente en terapia del comportamiento y en sexualidad, publicando artículos en el país y en el exterior.

            Entre ellos, Teoría de la Neurosis de la terapia del Comportamiento no-conductista, y Sexo y Amor (Musso, 1988), y Análisis y Modificación por Terapia Conductal de un Conflicto de Identidad Sexual promovido por la Educación Familiar (Musso, 1986a). Dictó cursos, conferencias, asiste a congresos internacionales, realizó seminarios y tuvo una gran preocupación: cambiar el plan de la carrera de psicología de Rosario por uno más científico y actualizado.

            En una carta que queda sobre su máquina de escribir, inconclusa, antes de su muerte, dirigida a la Decana de la Carrera de Psicología plantea una modificación total del plan de estudios vigente, y realiza un análisis de las causas sociales y políticas que a la carrera de psicología de Rosario al estado de estancamiento en que se encontraba. Dejo terminado sin publicar un libro sobre metodología de la investigación psicológica, y cantidades de casos clínicos sobre fobias, compulsiones, disfunciones sexuales, etc. También dejó seminarios y sesiones filmadas de conformidad con sus clientes, y otros artículos de parapsicología.

            Hasta sus últimos años, estuvo trabajando en el tema de mayor trascendencia dentro de la última producción: la interacción psicofísica. Su trabajo era desmedido, pese a sus 72 años, porque decía que le quedaba poco tiempo y que tenía mucho por decir. Dió por terminados la última semana de su vida, sus tres trabajos cumbres: (1) La relación mente-cuerpo en los creadores de escuelas psicológicas occidentales, (2) La relación mente-cuerpo en la investigación experimental, (3) Los paradigmas materialistas (mecanicista versus dialéctico) en el problema de relación entre lo psíquico y lo físico (Musso, 1993, 1993a, 1993b [bibliografia compuesta por mí]).

            Musso consideraba la parapsicología, que es la que mejor dá muestras de la interacción psicofísica, y propuso un nuevo nombre para lo que es hoy la psicología, el de “psicología paradigmática”, no haciendo referencia ésta a escuelas. Introdujo la terapia del comportamiento y cognitiva en la carrera de psicología de la Universidad de Rosario (totalmente psicoanalítica y Lacaniana). Su lucha fue feroz, intento cambiar planes de estudio y logró introducir una materia con estos contenidos. Por eso fue esquina, porque fue capaz de hacer girar, cambiar, lo que venía sucediendo.

        Ha habido mucha gente que, como J.Ricardo Musso ha sido esquina en la historia. Las esquinas pueden ser positivas o negativas, como lo fue Hitler, Churchill o Fidel Castro. Pero también ha habido mucha gente que no se contentaron con ser esquina y siguieron en el poder. Y siguieron y siguieron en el poder. Y a muchos los tuvieron que sacar. La característica de Musso, en cambio, en casi todas sus actividades que realizó fue quedarse en situación de esquina y no aspirar más que a formar a otros para que siguieran ese nuevo rumbo: “Porque no aspiro al poder, no rivalizare con ningún hombre.” Formó gente en el Instituto Argentino de Parapsicología y se retiró a un cargo menor, no directivo. Formó gente en sexología y salió de la dirección de la sociedad.

            También hizo lo mismo en terapia comportamental y cognitiva. Abrió una puerta muy grande, introduciendo su concepto de terapia del comportamiento no conductista y de psicología paradigmática. El interés de Musso por la parapsicología es parte del interés que tuvo desde su juventud hasta su muerte, es parte de la búsqueda por hallar respuesta a su pregunta por el que del hombre. Nunca dejó de ser un cuestionador y estaba convencido que si alguna vez, el estudio de la percepción extrasensorial daba pruebas de la capacidad del hombre para manejarla a voluntad, esto cambiaría las relaciones humanas en el planeta. Decía Musso: “si algún día esto se pudiera lograr, no va a exitir más la mentira. Por lo tanto, se terminarían las relaciones inauténticas entre los hombres, la infidelidad en la pareja, y las guerras. Tendríamos que acceder inevitablemente a formas más sanas de comunicación.

            Corría el ano 1988 y estaba solo en la titularidad de la cátedra de Metodología de la Investigación Psicológica I. Consiguió que se abrieran los concursos y me pidió a mi y a otra gente que nos presentáramos. En la Universidad no había tranquilidad en ese momento, y no teníamos deseos de pertener a ella por las grandes luchas internas de poder. Con lágrimas en los ojos lo pidió diciendo: “Por favor, tengo más de setenta años, no me queda mucho tiempo. Y este espacio no se puede perder.” El tenía setenta y uno cuando concursé y entré a su cátedra. Se adhirieron algunos jefes de trabajos prácticos y ayudantes.

            Nos pusimos a trabajar en forma fuerte y ordenada en 1989. A los pocos meses murió. Nunca temió a la muerte, siempre la consideró como una consecuencia natural de haber vivido. Tenía mucho interés por conocerla. Pensaba al revés de Sartre, que podía ser la posibilidad de todas las imposibilidades. La vida perdía -para Musso- su sentido, sin la posibilidad de la muerte. Escribió alguna vez que él no iba a morir a lo guaso, porque la muerte era una bella mujer a la que algún día invitaría a bailar.

            Su último trabajo, terminado la semana anterior a su muerte, es el único manuscrito (los he revisado) que tiene escrito en grande, al final y con un lápiz, la palabra FIN. En esos mismos días, dijo nuestra hija que ya se podía morir, que había escrito todo lo que deseaba escribir. Estaba totalmente sano y felíz, el último fin de semana y había dado lo que sería su última conferencia. Estaba muy alegre y conversador y se había hecho (a nuestro pedido) el firme proposito de trabajar menos. Su ritmo había sido entre la clínica, la docencia y sus escritos, de quince horas por día en los últimos meses.

            Tenia 72 años y nos aseguraba que a partir de la semana entrante iba a tener más tiempo para descansar. Lunes, martes y miercoles, malestares; el jueves estaba descerebrado y murió el sábado, en un profundo sueño. Todo fue muy rápido. Murió tranquilo, sereno y sin molestar, tal como había vivido. Murió el sábado 28 de octubre y fue enterrado el domingo. Siempre pienso que eligió un día no laborable para morir para no interferir en las actividades de los demás.

            Conociéndolo como lo conocí, estoy segura que no le hubiera gustado saber que la Universidad cerró el día lunes por su duelo. No le interesaban esas cosas, pero como homenaje hubiera preferido que sus alumnos trabajaran. Bertold Brecht dijo “que hay hombres que luchan por un día y son buenos. Que hay hombres que luchan por un año y son mejores, que hay hombres que luchan por muchos años y son muy buenos. Pero estan los que luchan toda una vida, y esos son imprescindibles.”

            J.Ricardo Musso fue una persona de la nueva psicología dentro de su país. Creo que realmente imprescindible en su accionar para la introducción de la terapia del comportamiento en la Universidad de Rosario y de la parapsicología en Argentina y en Latinoamérica. Fue, como dijera Guillermo Blanck, “uno de los últimos hombres buenos que produjo el país, desinteresado, honesto, directo, siempre preocupado por las cosas importantes del hombre y de la vida.”

            Con la desaparición de J.Ricardo Musso desaparece no solo uno de los principales parapsicólogos, metodólogos, y epistemólogos de América Latina, sino también, un excepcional terapeuta y uno de los principales científicos de la Argentina. Quienes lo conocieron saben de su intensa honestidad intelectual, capaz de criticarse a si mismo con suma dureza, de sus conceptos sobre el amor y la sexualidad, de su esperanza por una psicología mejor, que llevara a un conocimiento más exacto del ser humano, y de su gran amor por el prójimo. También de la generosidad y sencillez con que brindaba todo lo que sabía.

            Fue un esquina importante dentro de la psicología argentina y tal vez, cuando creyó que habia cumplido su meta, cuando se sintió cansado, cuando consideró que había formado gente capaz de seguir el camino que el iniciara, casi sin darse cuenta, habrá hecho algún gesto para que la bella dama de la muerte lo invitara a bailar. 

 

REFERENCIAS

Beloff, J.(1980). Seven evidential experiments. Zetetic Scholar No.6, pp.91-116.-

Musso, J.R.(1954). En los Límites de la Psicología: Desde el Espiritismo hasta la moderna Parapsicología. Periplo: Buenos Aires.

Musso, J.R.(1970). Problemas y Mitos Metodológicos de la Psicología y la Psicoterapia. Psiqué: Buenos Aires.

Musso, J.R.(1970a). Falacias y Mitos Metodológicos de la Psicología. Psiqué: Buenos Aires.

Musso, J.R.(1972). Experimento de percepción extrasensorial de dibujos ocultos. Revista Argentina de Psicología 3, (11), pp.121-14.-

Musso, J.R. & Granero, M.(1980). Estudio experimental sobre el efecto U. En Instituto Argentino de Parapsicología (Ed.). Primeras Jornadas Argentinas de Parapsicología (pp.151-167). Edición del I.A.P.: Buenos Aires.

Musso, J.R. & Granero, M.(1986). Drs.Musso and Granero object... Parapsychology Review 17, (6), pp.13-14.-

Musso, J.R.(1986a). Análisis y modificación por terapia conductual de un conflicto de identidad sexual promovido por la educación familiar. Revista Latinoamericana de Sexología, pp.203-222.-

Musso, J.R.(1988). Sexo y amor. Revista Latinoamericana de Psicología 3, (1), pp.43-54.-

Musso, J.R.(1993). Los paradigmas materialistas (mecanicista vs.dialectico) en el problema de relación entre lo psíquico y lo físico (antes y después de la década de los años ’60) -Parte I. Revista Argentina de Psicología Paranormal 4, (1), pp.25-40.-

Musso, J.R.(1993a). Los paradigmas materialistas (mecanicista vs.dialéctico) en el problema de relación entre lo psíquico y lo físico (antes y después de los años ’60) -Parte II. Revista Argentina de Psicología Paranormal 4, (2), pp.53-70.-

Musso, J.R.(1993b). Los paradigmas materialistas (mecanicista vs.dialéctico) en el problema de relación entre lo psíquico y lo físico (antes y después de los años ’60) -Referencias [póstumo, compilado por Mirta Granero]. Revista Argentina de Psicología Paranormal 4, (3), pp.121-124.-

Stanford, R.(1986). Dr.Stanford replies... Parapsychology Review 17, (6), pp.14-15.

 
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