Parra, Alejandro (1994). J. Ricardo Musso y la parapsicología. Revista Argentina de Pesquisa Paranormal, vol 5(4) (pp 189-216).
Introducción
“La
parapsicología en la Argentina es una ciencia autodidáctica” -escuché
decir con razón a J.Ricardo Musso, durante una conferencia sobre metodología
de la investigación en psiquiatría. Sus palabras conservan para mí una
notable exactitud, especialmente si provienen de quien, precisamente, se erigió
como uno de los pioneros de esta disciplina en nuestro país. Por supuesto, en
principio, la parapsicología en Argentina nació en virtud de la actitud
vocacional y temeraria de un grupo de profesionales en diversas areas
interesados en los fenómenos del espiritismo, la literatura metapsíquica, y
los primeros trabajos de J.B.Rhine, que llegaron a ser conocidos y practicados
en la decada del ‘40 y ’50. Hoy día, es difícil encontrar
“autodidactas” y “pioneros”, pues existen muchos institutos de enseñanza
parapsicológica, aunque solo unos muy pocos ofrecen un programa responsable y
metodológico respecto a la historia, investigaciones y teorías en parapsicología.
Por lo tanto, la parapsicología continúa siendo una ciencia autodidáctica
para quienes, todavía vocacionalmente, permanecen con inquietudes por la
comprensión de lo paranormal.
.
Ricardo Musso y sus Comienzos
Si
existe un jóven que puede ser entre otros destacado en este selecto grupo, no
es sino J.Ricardo Musso. Por supuesto, su vocación por la parapsicología, a
diferencia de muchos de quienes se iniciaron en este tema en virtud de
experiencias psíquicas personales, por el contrario, despertó por sus
inquietudes metafísicas, y aunque es poco conocido, su incursión en la Sociedad
Lúmen de Investigaciones Psíquicas y Estudios Filosóficos, un reducido círculo
de espiritistas. La Sociedad Espiritista Lúmen
surgió en 1884, y aunque tuvo un orígen incierto, J.Ricardo Musso participó
activamente en la vida social y cultural de esta organización durante su
adolescencia. Allí conoce a un número pequeño de intelectuales, entre ellos a
Manuel Caro, por entonces su presidente, y a Benjamín Odell, hijo y heredero de
Luis Odell, un comerciante de automóviles importados (los antiguos Mitchell) a
principios de siglo, quien además fue colaborador del químico Dr.Ovidio
Rebaudi en la primitiva Sociedad Magnetológica
Argentina (1).
Podría
decirse que este grupo le abrió las puertas hacia el mundo de la parapsicología,
conocida por entonces como metapsíquica o investigación psíquica. Parece
evidente, según su declaración de principios, que la Sociedad Lúmen no tenía
tendencias hacia el espiritualismo experimental, ni siquiera a la observación
de los fenómenos “físicos” de los médiums, sino hacia el estudio filosófico
de ciertas cuestiones del Espiritismo. Es indudable que los objetivos de esa
institución determinaron las perspectivas y orientación de J.Ricardo Musso en
parapsicología, cuando Caro (1940) declara en un discurso pronunciado en el
aniversario de la sociedad Lúmen: “Un
aspecto interesante de esa conciencia social que merece destacarse por su
interpretación racionalista del Espiritismo, es el de enfrentar las
dificultades, inconvenientes y fracasos que puede sufrir nuestra labor, no
atribuyendo su causa a la divina providencia, al azar, ni a los buenos o malos
espíritus, sino que se encaren esos problemas con criterio de investigadores
concientes y se busquen las causas de entorpecimiento donde la razón y la
experiencia nos enseña a buscarlas: en nosotros mismos.”
Aunque
la actuación parapsicológica de J.Ricardo Musso debemos situarla al promediar
la década del ’50, sin embargo, hubo una suficiente cantidad de experiencias
personales que lo impactaron en los círculos espiritistas. Lo refiere como
parte de su propia historia personal con el Ingeniero José Salvador Fernández
(1893-1967), quien introdujo en nuestro país la metodología matemática para
evaluar los resultados de ESP empleados por J.B.Rhine, y participó en sus
conferencias introductorias en parapsicología (Musso, 1954, p.10). Una de ellas
fue pronunciada en la Sociedad Científica Argentina acerca de los resultados que obtuvo
con su esposa, una psíquica dotada excepcional (Fernández, 1963, p.23). Pero aún
antes, Musso conoció al Dr.Francois Moutier, por entonces Presidente del Instituto
Metapsíquico International (IMI) de París, quien en 1939 ofreció una
conferencia sobre metapsíquica, promovido por el Instituto de Psicología, a
cargo del Dr.Enrique Mouchet, quien ya había incorporado la “Psicología
Paranormal” como parte del programa de investigación del Instituto, a
principios de la década del ’30.
Durante
1940 y años posteriores, J.Ricardo Musso permaneció atento y curioso por la
labor de Fernández. En este sentido, no existe un “hecho” particular que
determine la inclinación de Musso hacia lo paranormal, sino varios hechos.
Cuando la labor de J.B.Rhine comienzó a ser absorbida por los espiritistas,
quienes de alguna manera introdujeron en Latinoamérica sus hallazgos
experimentales, como un sólido argumento en favor de una naturaleza
no-materialista del hombre, resultó obvio que hubo un empleo ideológico de sus
estudios parapsicológicos, aunque las teorías parapsicológicas por si mismas,
hechaban por tierra la intervención de los espíritus acerca de ciertas
manifestaciones “físicas” del espiritualismo (2). No obstante, durante
largos años, los espiritistas se hicieron eco de los estudios parapsicológicos
como una prueba irrefutable de la existencia del espíritu, aunque la
parapsicología atribuía también a “inteligencias inconcientes de los
vivos” la etiología de muchos “efectos físicos” de pretendidos entes
desencarnados durante las sesiones mediúmnicas.
Esto
no era desconocido para Musso, lo cual generó críticas y discusiones
sostenidas por Fernández, quien declaraba que
“...en
el
Instituto Argentino de Parapsicología mucho
trabajamos y organizamos; pero finalmente, nos retiramos de todo cargo directivo
por disentir ideológicamente con quienes ahora estan al frente del mismo.
Disentimos, ante todo por no aceptar limitaciones en el campo fenómenico
estudiado. En la ciencia no caben dogmatizaciones, ni sectarismos; aunque a
veces, tal como ocurrió para obtener el reconocimiento oficial de la
parapsicología, deba restringirse temporariamente la zona del campo fenoménico
enfocado” (Fernández, 1963, p.14) ...ya
no es adecuada la postura ideológica del que cree que no hay que decir ni si
ni no sobre tan primordial problema. Tal conducta estuvo de moda entre
los metapsiquistas de hace 40 años... si bien entonces fue admisible, hoy es un
anacronismo... quienes proceden así son, en rigor, dogmáticos vergonzantes,
que por no confesarse materialistas y cerebrocéntricos, dejan su dogma en el
inconciente, que utilizan en sus hipótesis nominativas.” (Fernández,
1968, p.16).
Musso
al respecto menciona: “Sin embargo, la actitud de nuestro grupo no siempre fue bien
comprendida. Por una parte, era impropiamente calificada de materialista, y
resistida por algunos grupos espiritistas que estaban activos en parapsicología,
buscando en ella, apresuradamente, la ‘confirmacion cientifica’
de sus creencias espiritualistas.” (Musso, 1973). Por entonces, solo dos
organizaciones parapsicológicas fueron el foco de atención de esta actividad
en Argentina, por un lado la Sociedad
Argentina de Parapsicología en la que J.Ricardo Musso afirmó su actividad
parapsicológica, creada y liderada por el Ing.Fernández y el kinesiólogo Luis
María de Cristóforo Postiglioni en 1949; y por otro la creación de la Asociación
Médica de Metapsíquica Argentina, en 1946, a cuya cabeza se encontraba el
médico psiquiatra Dr.Orlando Canavesio.
La
labor de Canavesio fue rica y fructífera para el desarrollo de la parapsicología
en Argentina por la notable iniciativa de su propulsor y el espíritu activo que
la mantuvo (hasta su prematura y desafortunada muerte en 1957) como una ciencia
de interés nacional (3). Musso señaló que la labor de Canavesio fue
importante para la parapsicología en Argentina, aunque consideraba su trabajo
como impreciso cuando Canavesio intentaba demostrar el llamado “estado metapsíquico”
como una supuesta correlación entre la actividad eléctrica del cerebro de los
sujetos y este estado, respecto al éxito o fracaso de sus pruebas. Según Musso,
si se examina el trabajo de Canavesio de advierte la falta de controles y la
carencia de definición operacional del así llamado “estado metapsíquico”
(Musso, 1973). Canavesio y Musso sostuvieron una amistad que perduró hasta la
muerte de aquél. Musso mismo menciona el día en que Canavesio tuvo su trágico
accidente automovilístico, dos días antes de su muerte (Parra, 1995).
La Sociedad
Argentina de Parapsicología reveló una marcada tendencia hacia el
espiritismo. Musso (1973) señala que en uno de los primeros boletines
informativos de esta entidad se incluyeron a parapsicólogos de prestigio
internacional así como a líderes espíritas del Brasil, y se publicaron artículos
con una explícita carencia de crítica o metodología, y varios epistemólogos
acusaron a la parapsicología como “un desvío hacia el espiritismo”, o que era “espiritismo disfrazado de estadistica” (4).
En
1952, la Sociedad Espiritista Lumen a
la que J.Ricardo Musso y Benjamín Odell pertenecían, en virtud de un mejor
provecho de sus amplias instalaciones y como consecuencia de una falta de
inquietud y desinterés por los temas espíritas, decidieron transformarla en
una asociación parapsicológica. A los pocos meses, el 30 de abril de 1953, la
Sociedad Lumen y la Sociedad Argentina de Parapsicología fusionaron en un solo
centro al que denominaron Instituto Argentino de Parapsicología, como una asociación libre
de interesados en parapsicología.
Bajo
la dirección del Ingeniero Fernández y Benjamín Odell, el instituto
recientemente creado incorporó a varios miembros de ambas instituciones, entre
ellos a Orlando Canavesio, Julio César Di Liscia, Naúm Kreiman, y Juan Antonio
Schroeder. Pero también con ellos a las figuras del espiritismo, y esto provocó
áridas discusiones las cuales, hacia 1955, acabaron expulsando a Musso, Odell y
Di Liscia del nuevo Instituto. Pero ese mismo año, la fuerte presión de las críticas
hicieron abandonar de su cargo al Ing.Fernández, y finalmente Musso no solo fue
reincorporado, sino tambien encabezó la dirección del Instituto
Argentino de Parapsicología.
J.Ricardo Musso y sus Publicaciones
Hubo
en Argentina un inusitado interés por la parapsicología a partir de las
iniciativas de J.Ricardo Musso, y durante los siguientes años, desde 1954 a
1966, la actividad parapsicológica en las Universidades y respecto a las
publicaciones, aparecieron ligadas a su nombre, o por su intermedio. La labor
del reciente Instituto Argentino de
Parapsicología fue muy destacable en aquellos tiempos, y numerosos académicos
fueron invitados a disertar sobre el tema, tales como el epistemólogo Gregorio
Klimovsky, el psicoanalista Enrique Pichón Riviere, y el sociólogo Gino
Germani, entre muchos otros.
Sin
embargo, el hecho que más unificó la labor parapsicológica en aquellos años,
fue la publicacion de un libro titulado En
los Límites de la Psicología: Desde el Espiritismo hasta la Moderna
Parapsicología en 1954 (Musso tenía 37 años).
Tuvo una primera edición por Periplo, y luego fue incorporado a una
colección de literatura parapsicológica editada por Paidós, en 1965 (5). Este
libro resumió gran parte de la historia parapsicológica, el objeto de
investigación y sus teorías interpretativas.
En
la obra de Musso se advierte todavía una fuerte influencia de la literatura
metapsíquica francesa e inglesa, y resulta obvio que el impacto de esta
literatura más que la labor de J.B.Rhine, que fue publicada en español unos
pocos años más tarde. Musso destaca que su libro esta dirigido
“al
profano, pero creemos que el libro tambien es de interés para el cientista, en
especial al psicólogo, siempre, claro está, que no resulte demasiado
exigente... No debe extrañar, por ende, la abundancia de expresiones como `quizá’,
`tal vez’, `según algunos autores’, que patentizan mis esfuerzos de tanteo
entre diversas posiciones respecto de hechos o interpretaciones que todavía son
objeto de seria controversia... Mi intención no es convencer con determinada
opinión, sino exponer hechos, y dirigir la atención del lector hacia algún
punto de vista -y cuando es posible hacia varios-, para que saque conclusiones
por su propia cuenta.”
(Musso, 1954, p.9).
En
los Límites de la Psicología fue uno de los primeros libros en español
que sintetizó bien los alcances de la parapsicología por entonces. La
prestigiosa editorial Paidós a cuyo cargo actuaba el Dr.Jaime Bernstein,
miembro del Instituto, incluyó en su catálogo una Biblioteca
de Parapsicología donde fueron publicados los primeros libros de J.B.Rhine
(1957, 1958), Amadou (1954), y posteriormente Enrenwald (1961) y Tyrrell (1965,
1965a). Ambos libros de Rhine fueron traducidos y supervisados por los miembros
del Instituto Argentino de Parapsicología,
y prologados por J.Ricardo Musso.
En
el prólogo del libro de Rhine, Musso garantiza su obra en función de los métodos
estadísticos empleados y el análisis de una naturaleza (no-fisica) dinámica
de la mente. Este concepto debió influir fuertemente en la concepción
parapsicológica de Musso, en principio porque perteneció y actuó en el
partido comunista nacional, pese a lo cual en el capítulo “Consecuencias
Filosóficas de la Parapsicología” menciona la refutación de los principios
básicos del materialismo, diferenciándolos claramente de los “ideales
sociológicos de construcción de un mundo mejor en base de un cambio en la
personalidad del hombre a través del cambio de sus estimulantes sociales, que
generalmente se adscriben a esta filosofía”. (Musso, 1954, p.245).
Según
Musso, los principios básicos del materialismo estan refutados por la ciencia
moderna, por ejemplo la física relativista, en sentido negativo, y la
parapsicología en sentido positivo, es decir, la demostración de una
existencia de un tipo que trasciende las limitaciones del espacio y el tiempo: “
Parece
evidente
-señala- que la hipótesis materialista
no puede dar respuesta a estas cuestiones. Las vías sensoriales son las formas
normales de conocimiento, pero la ESP muestra que éste no puede reducirse solo
a aquella. No puede valer una filosofía que se estructura sobre una hipótesis
que no contempla todos los aspectos o modos de ser de la realidad que pretende
describir.” (Musso, 1954, p.237-238).
En
1955, J.Ricardo Musso publicó la Revista de Parapsicología, bajo los auspicios de la Asociación
Amigos de la Parapsicologia, la primera revista en idioma español y una
“respuesta” científico-crítica a la dirección del Instituto
Argentino de Parapsicología liderado por el Ing.Fernández. De esta revista
sólo aparecieron cuatro ejemplares entre 1955 y 1956. Tradujeron y publicaron
varios artículos, la mayoría de ellos traducciones de otras publicaciones
parapsicológicas (Amadou, 1955; Bechterev, 1956; Carrington, 1955; Eisenbud,
1955; Price [H], 1955; Price, 1956, Price, 1956a; Rhine, 1955, 1955a, 1956;
Schmeidler & Murphy, 1956; Servadio, 1955; Soal, 1956; Urban, 1956), y otras
de Musso (1955, 1955a, 1956, 1956a) y Andrieu (1956). Por entonces, J.Ricardo
Musso mantuvo una actividad literaria prolífica, pues publicó, incluyendo una
comunicación acerca de la actividad parapsicológica en Argentina escrita por
Musso en italiano (Musso, 1956c), y un artículo sobre Percepción
Extrasensorial en la Revista de Educación;
la publicación oficial del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos
Aires (Musso, 1957).
Los
inconvenientes económicos suscitados en el seno de toda publicación, limitaron
los recursos para continuar la edición de esta revista, no obstante, desde 1956
a 1960, un boletín informativo de solo cuatro páginas, informó de las
actividades del Instituto. Otros artículos sirvieron como base al estudiante y
profesional universitario acerca de los alcances de la investigación parapsicológica
de una manera práctica, tales como el libro Los
Test: Manual de Técnicas de Investigacion Psicológica de Béla Szekely
(1961), donde J.Ricardo Musso incluye un capítulo dedicado a los test en
parapsicología, las pruebas básicas en telepatía, clarividencia y precognición
con cartas ESP y una introducción al análisis matemático de los resultados
(6).
Dos
años más tarde, la Revista de la Universidad de Buenos Aires publicó por primera vez
un informe acerca de parapsicología, donde Musso destaca aspectos filosóficos
y científicos de los fenómenos parapsicológicos (Musso, 1963), más tarde, la
Enciclopedia de Psiquiatría incluye
otro nuevo trabajo sobre parapsicología (Musso, 1977b), así como, en la misma
línea, artículos en periódicos nacionales, donde se analiza la importancia de
la parapsicología para la psicología en general (Musso, 1978), una definición
de la identidad del parapsicólogo (Musso, 1980), la importancia de la
parapsicología para la justificación científica de la existencia de procesos
psíquicos inconcientes (Musso, 1980a), y la controversia en torno al problema
del interaccionismo en psicología, los aportes de la epistemología, la
neurofisiología y las dificultades metodológicas existentes para resolver
experimentalmente el problema mediante la observación de los efectos
intrapersonales de los procesos psíquicos. Para Musso, la parapsicología
estudia efectos transpersonales de los que están libres tales dificultades
metodológicas (Musso, 1980b).
Otros
trabajos de investigación experimental son publicados en diversas revistas
parapsicológicas, tales como un experimento de ESP con alumnos de la escuela
primaria (Musso, 1965a, 1965b) y una investigación exploratoria de respuestas
libres sobre personas desconocidas para una psíquica, mediante procedimientos
de evaluación mediante la técnica Pratt-Birge basados en la fórmula de
Greville (Musso, 1967), y hacia el final de la década, en colaboración con su
companera y colega Mirta Granero, un experimento de ESP con dibujos ocultos con
un psíquico dotado. Este último fue sujeto a una controversia local, pero tuvo
una buena aceptación en la comunidad parapsicológica internacional [más abajo
informaré en detalle los datos del experimento, sus resultados y consecuencias]
(Musso, 1972).
En
1970, Musso publica dos obras de análisis metodológico en psicología que se
convirtieron en las mas elogiadas por la critica nacional e internacional en
psicología. En una de sus obras, Problemas y Mitos Metodológicos de la Psicología y la Psicoterapia
(Musso, 1970, 1970a), J.Ricardo Musso cita al problema de psi como un “replanteo
científico de la pregunta por el qué del hombre”, y las comprobaciones
experimentales acerca de los fenómenos psi, como parte de la investigación
psicológica. Ambos libros se convirtieron en textos universitarios en numerosas
carreras de psicología del país y del extranjero. En el marco de una psicología
en cuya comprobación experimental se encuentra la interacción psicofísica,
Musso aclara que la parapsicología permite colocar la problemática de la
existencia o inexistencia de factores mentales de la personalidad, así como la
de su operatividad en la regulación de la conducta, en otro nivel que el de la
descripción de la conducta y el de la fisiología; y la coloca (a la
parapsicología) en el nivel de la descripción de las relaciones intencionales
del organismo con el mundo exterior, de la interacción del hombre con el mundo
(Musso, 1970, p.264).
En
1971, Musso es invitado a presentar un informe acerca de la situación de la
parapsicología en Argentina, por gentileza de la Parapsychology
Foundation de los Estados Unidos en Saint-Paul de Vence (Francia). En su
informe, J.Ricardo Musso destaca antecedentes importantes del desarrollo de la
parapsicología en Argentina, desde 1930 hasta 1970, señalando aspectos
relacionados con la actividad privada (del Instituto
Argentino de Parapsicología) y la actividad universitaria, particularmente
los estudios llevados a cabo por Musso mismo, y otros colegas con él vinculados
(Musso, 1973).
En
colaboración con Mirta Granero, solo un trabajo experimental es presentado a
comienzos de la década del ’80. Cuando el Instituto Argentino de Parapsicología
organizó las Primeras Jornadas Argentinas de Parapsicología, Musso presentó un
experimento de ESP efectuado entre 1976 y 1977 con un grupo de sujetos no
seleccionados en estado de relajación y tensión (Musso, 1980).
Durante
los años posteriores, J.Ricardo Musso puso énfasis en la inminente aparición
del charlatanismo. Un año después de las Jornadas del IAP, un autodenominado Grupo
Universitario de Estudios e Investigaciones en Parapsicología organizó el Primer
Congreso Argentino de Parapsicología, para el que fueron convocados varios
prestigiosos parapsicólogos, tales como Julio C.Di Liscia, Enrique Novillo Paulí
y J.Ricardo Musso, entre muchos otros profesionales en diversas áreas para
ofrecer su opinión sobre el tema. Durante el congreso, hubo ciertos incidentes
que precipitaron la intervención de J.Ricardo Musso y la firma de un acuerdo,
el Documento de Buenos Aires, que se negó a firmar. Entonces, publicó una
serie de ocho Documentos en Parapsicología, en las que se denunciaba la actividad
pseudo-parapsicológica del grupo, tales como la publicación de avisos
publicitarios comercializando –bajo firma del autodenominado Círculo
de Estudios Avanzados- cursos de tarot, control mental, entre otras
actividades.
Puede
decirse que en materia de publicaciones, J.Ricardo Musso fue un prolífico
autor, redactor de numerosos informes científicos, y gran apasionado por la
lectura parapsicológica. Cabe aclarar, sin embargo, que la obra de Musso se
extiende a un sinnúmero de trabajos en ciencias económicas (su especialización
universitaria), política económica, psicología, psiquiatría, sexología,
publicados no solo en su idioma español, sino también en otros idiomas.
J.Ricardo
Musso y la Enseñanza de la Parapsicología en la Universidad
El
marco de la Universidad es un objeto codiciado por los parapsicólogos. Este
medio permite a las futuras generaciones de profesionales vincularse con una
vasta corriente de pensamientos, aplicaciones y desarrollos que solo la
Universidad puede brindar. Como punto de partida, la inclusión de los estudios
parapsicológicos en este medio fue una de sus metas, aunque algunos científicos
en el pasado lograron, pero con poca fortuna conservaron, sus inquietudes académicas
por esta disciplina.
Algunos
antecendentes pueden ser destacados, sólo en la década del ’30, tales como
el Departamento de Psicología Paranormal en virtud del esfuerzo del psiquiatra Enrique
Mouchet, las clases de biología de Eduardo del Ponte donde se hicieron unas
pocas menciones a los estudios de la metapsíquica, y algunos otros hechos
colaterales, como la primera tesis sobre temas parapsicológicos de Orlando
Canavesio, y conferencias de parapsicología bajo el amparo de la Universidad,
pero ninguna de estas actividades representaba la iniciativa de la política
universitaria, sino el interés personal de algunos de sus profesores.
En
un sentido, puede decirse que pese a los conflictos políticos y sociales de las
carreras universitarias, la parapsicología logró un alcance a este nivel de
proporciones considerables, y en latinoamérica fue el primer país que contó
con una cátedra oficialmente reglamentada. Pero fueron precisamente aquellos
conflictos los que privaron en gran medida su ejecución. En general, parte de
la política educativa en las universidades depende de la decisión de sus
autoridades, y lo que en otras épocas puede considerarse prescindible, en otras
puede resultar importante para la formación integral del alumnado. El
pensamiento de J.Ricardo Musso giraba en torno a este respecto y en su política
universitaria, la parapsicología formaba parte de un nuevo concepto en
metodología psicológica y el conocimiento de la dinámica psíquica.
Por
ejemplo, en 1955 por iniciativa del eminente epistemólogo Armando Asti Vera, se
dictó un seminario de parapsicología como parte del programa de la Facultad de
Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación dependiente de la Universidad del
Litoral (Rosario, Santa Fe). Un año después, en 1956, se resolvió
incorporarla como cátedra oficial en el plan de estudios del doctorado en
Psicología (8), la cual estuvo a cargo de Jaime Berstein, como profesor
interino de psicología educacional.
La
Universidad Nacional del Sur de Bahía Blanca organizó en 1957 una serie de
conferencias sobre parapsicología, las cuales estuvieron a cargo de J.Ricardo
Musso. En ellas, se refirió a aspectos generales de la investigación
parapsicológica, antecedentes históricos, metodología general y los
procedimientos estadísticos básicos, incluyendo un ejercicio grupal de ESP con
cincuenta alumnos participantes, que no ofrecieron resultados estadísticamente
significativos (Musso, abril 1958).
Sin
embargo, J.Ricardo Musso comenzó a dictar un curso oficial de parapsicología
en 1960, en el cuarto año de la carrera de psicología, aunque él mismo
advirtió que sus alumnos tenían un acentuado desinterés por los métodos
parapsicológicos, pues la formación psicológica tenía una fuerte orientación
clínica (psicoanálisis). En cambio, dos años más tarde, las autoridades de
la carrera lo designaron profesor del curso de psicoestadística (es decir,
estadística aplicada a la psicología) y allí los alumnos vieron con mayor
interés y siguieron más de cerca la metodología experimental en parapsicología.
Allí conoció a Mirta Granero, hasta su muerte su actual compañera, cuyo interés
por la parapsicología la motivó a ingresar en psicología, especializándose
en sus problemas metodológicos. En 1964, ella fue designada jefe de asistentes
de la cátedra de psicoestadística (a cargo de J.Ricardo Musso), y llegó a
convertirse en una activa promotora e investigadora en Rosario.
Ese
mismo año, Musso fue invitado a ofrecer un programa similar en la Universidad
Nacional de Buenos Aires en relación a la investigación científica en
psicología, y dos años más tarde, cuando Musso fue designado Director del
Departamento de Psicología, ofreció un seminario sobre metodología de la
investigación parapsicológica. Incluso, cuando la Universidad Nacional de La
Plata lo designó profesor de psicología experimental (correspondiente al
tercer año de la carrera), Musso incorporó temas vinculados a la parapsicología.
En
síntesis, durante la década del 60, la parapsicología tuvo acceso a tres
universidades nacionales, en la Universidad del Litorial (hoy Universidad
Nacional de Rosario), la Universidad Nacional de Buenos Aires, ambas como
materia de la carrera de psicología, y la Universidad Nacional de La Plata como
uno de los temas de psicología experimental.
En
1967, la psicóloga Ana María Perrotta (formada en la cátedra de parapsicología
de Rosario, junto a J.Ricardo Musso) fue incorporada a la materia de
parapsicología de la Universidad Argentina John F.Kennedy (9). Otros miembros
del Instituto Argentino de Parapsicología
fueron convocados para ofrecer la materia en universidades privadas, tales como
Bruno Fantoni, Julio César Di Liscia, Naúm Kreiman y Harold Horwitz.
Experimentos
Parapsicológicos de J.Ricardo Musso
Existe
una vasta cantidad de trabajos de investigación experimental diseñados,
llevados a cabo, y publicados por J.Ricardo Musso, desde mediados de la década
del ’50, que merecen ser destacados. Incluso, algunos de esos trabajos no
fueron publicados, mientras que otros no arrojaron resultados significativos.
Quizá, con la publicación de ellos, algunos de nosotros y otros investigadores
hubiéramos podido replicarlo y así introducir otras variables para obtener éxito.
De todas formas, la labor de Musso puede considerarse una de las mas fructíferas
en Iberoamérica, aunque la mayoría de ellas están dirigidas al modelo
Rhineano, unas muy pocas estan relacionadas con casos “espontáneos” o anécdoticos
(tipo reencarnación, “poltergeist”, etc.) (Musso, 1954), así como su
participación en grupos de estudio, como el Grupo
de La Plata, donde Musso y Canavesio fueron testigos de notables efectos PK
(Feola, 1993)
En
su primer y único libro acerca de parapsicología (Musso, 1954), refiere
algunos experimentos exploratorios de ESP con algunos sujetos que sirvieron de
colaboradores, Elvira Canale (su primer esposa), María Amanda Ravagnan (esposa
del Ing.Fernández, con quien se realizaron varios estudios, [10]), Ronald
Warburton (yerno del Ing.Fernández), Conrado Castiglione e Iris Casaux.
Elvira
Canale le manifestó a J.Ricardo Musso algunas aptitudes de conocimiento ESP que
motivaron la realización de algunos ensayos. Musso (1955) menciona uno de ellos
como un ejemplo para su modelo acerca de las etapas del proceso de ESP (captación,
información e interpretación) ya enunciado de forma similar por el parapsicólogo
francés Eugene Osty (1922, p.234), donde Elvira tomó un prendedor procurando
“sentir” impresiones del objeto:
“Entrego
a mi esposa un prendedor, para que ejercite su aptitud de ESP, procurando captar
a la persona de su dueño, desconocida para nosotros. Tras una breve concentración
me dice que siente que se trata de una persona nerviosa, que sufre
fuertes dolores al pecho, y que vive o vivió en una casa con césped
al frente, al lado de la cual hay una bandera. La encuesta demostró que el
prendedor había pertenecido efectivamente a una persona a la que convenían
esas referencias, fallecida hacia 15 años. Precisamente, a causa de sus
transtornos nerviosos y de sus padecimientos de fuertes dolores en el
pecho, esa persona había adquirido una casa en las Sierras de Córdoba,
donde vivió antes de morir. Al frente de su casa tenía un amplio jardín con césped,
y al lado había una escuela, que tenía un gran mástil con una bandera.”
Ronald
Warburton participó en numerosas experiencias de ESP junto a José S.Fernández.
J.Ricardo Musso participó activamente de los trabajos de Fernandez y Warburton
del cual pueden extraerse “jugosas” e interesantes anécdotas. Los ensayos
consistían básicamente en la adivinación de mazos aleatorizados de cartas “zener”.
Las sesiones experimentales eran de tipo informal y no tenían severos
controles, excepto aquellos que los mismos participantes sugerían. Los
resultados eran altamente significativos, y el mismo Musso describe la
experiencia como “carente del control experimental más elemental”. No
obstante, Musso efectuó un test OM (Open Matching) (11), y procuró que el
sujeto cubriera sus ojos y enguantara sus manos. El éxito de la experiencia fue
formidable: 25 aciertos. Se efectuaron otros ensayos obteniendo no menos de 22
aciertos por juego (Musso, 1954, p.315).
Una
experiencia similar la realizó con el psíquico Conrado Castigione (a quien por
sus predicciones apodaron Nostradamus). Efectuaron el conocido test de la
“silla vacía”. Consistía en seleccionar al azar una butaca en un teatro
antes del espectáculo para que el sujeto “sienta” precognitivamente al
sujeto que se sentará allí. Cuando el espectáculo culminó, se interrogó a
los espectadores sentados en aquellas butacas. De 45 predicciones, se obtuvieron
37 aciertos, y todos ellos pudieron ser evaluados estadísticamente (Musso,
1954, p.317-319).
En
1955, Musso programó un experimento con los médiums de las asociaciones espíritas,
para observar si las características psicológicas de las personificaciones espíritas
diferían o no de las del médium en estado normal y si a través de una prueba
de identificación de esas personificaciones podía obtenerse, en algún caso,
indicios de informaciones solo atribuíbles a una vía de conocimiento
paranormal. Para ello, empleo el test de asociaciones dirigidas (AD) de Jung. El
test consiste en pronunciar una serie de palabras estímulo en las que se
observen relaciones particulares cuyas respuestas manifiesten reacciones o
exteriorizaciones afectivas frente a cada palabra-estímulo. Se sometieron 15 médiums
en siete agrupaciones espíritas, y se administraron 42 test de AD, de los
cuales 15 correspondieron a los médiums en estado normal y otras 27 a
“personalidades espíritas” que se manifestaron en sus estados de trance.
Musso concluye que las respuestas de las 27 personificaciones testeadas no
difieren en ningún caso, desde el punto de vista psicológico, de las
respuestas de los respectivos médiums, testeados en estado normal. Los
resultados que procuraron obtener información por “vía” parapsicológica,
no obtuvieron resultados significativos (Musso, 1956a, p.12).
En
1956, Ida de Butelman y Elvira de Musso, con el asesoramiento metodológico de
J.Ricardo Musso, realizaron otro experimento con alumnos de una escuela
primaria. Actuaron 302 niños en edad escolar de la Escuela Sholem Aleijem. Se
emplearon dos mazos de cartas ESP encerradas en sobre opacos e identificados con
números (del 1 al 50). En uno de los mazos (el mazo 1) identificado con los números
impares, la correspondencia entre figuras y números era desconocida por todos
los participantes en la experiencia; en el otro mazo (mazo 2), identificado con
numeros pares, era conocida únicamente por los operadores del test. Ambos
experimentos se realizaron en forma colectiva, por grupos de aproximadamente 25
alumnos por grado, quienes completaron 50 respuestas en cada sesión. La
experiencia tenía por objeto establecer, por el análisis de las respuestas
dadas al mazo 2, alguna posible acción de ESP; y en tal caso, bajo la hipótesis
de que actúa la ESP sobre el mazo 2. A tal efecto cada carta del mazo 1 se
expuso alternadamente con otra del mazo 2 (para los alumnos resultaban
indiscernibles), y para cada grado se ordenaron los mazos según una tabla de números
aleatorios.
Se
realizaron un total de 17.400 ensayos (con 257 alumnos), que corresponden por
mitades a los mazos 1 y 2. El promedio total por juego fue el esperable por azar
(Musso, mayo 1957). No obstante, en 1962, gracias a la cooperación de la I.B.M.
Trade Corporation sus valores se evaluaron con computadoras y se efectuó un
reexamen de los resultados obtenidos en 1956. El objeto de este exámen fue
someter a una contrastación empírica algunos hallazgos acerca de las
relaciones interpersonales (maestro-alumno) según el modelo de Van Buschbach
(1955), y la correlación entre las actitudes (sheeps-goats) y los puntajes de
ESP, encontrada por Schmeidler. Musso encontró diferencias significativas
(P=0,001), que confirmaron solo los resultados de Schmeidler. Este trabajo fue
traducido al inglés y publicado en el Journal
of Parapsychology, el primer experimento publicado en esta prestigiosa
revista parapsicológica americana (Musso, 1965b, 1973) realizado por un
parapsicólogo argentino.
En
1964, con la colaboración de José Martín y Jorge Bisbini, J.Ricardo Musso se
propuso investigar las aptitudes de una sensitiva de Rosario, Ofelia B. de
Scheafer, mediante test simples de “psicometría” (metagnosia con objeto o
“objects-reading”), presentándole objetos (llaves, etc.) provistos por seis
colaboradores ausentes. Para el procedimiento de evalución se empleó una
modificación de la técnica Pratt-Birge, aunque los resultados obtenidos no
mostraron una gran significación (P=0,01) (Musso, 1967).
Un
año más tarde, Granero, Di Liscia y Musso llevaron a cabo un experimento
internacional a grandes distancias: el “Experimento Antártida”, en la que
participaron más de veinte paises diferentes. Para la experiencia, se
utilizaron cuatro mazos de cartas “zener”, que deberían ser “captados”
por sujetos en sus correspondientes paises. La coordinación de los objetivos
estuvo a cargo del Tte.de Fragata Daniel Alberto Perissé. Se obtuvieron cerca
de 200.000 ítems de respuesta y algunos datos parciales publicados por el
Dr.Soji Otani, del grupo que colaboró en Japón. El experimento consistió en
64 días experimentales de 8 días cada una. Aunque los resultados no pudieron
ser -hasta hoy- totalmente evaluados, hubo indicios de una buena significación
general en estos ensayos. Parte de las evaluaciones las efectuó la Japanese
Society for Parapsychology (Mizukami & Otani, 1968).
Hacia
1969, un experimento -tal vez sobre el cual más se ha debatido- fue realizado
por J.Ricardo Musso y Mirta Granero junto al médico psiquiatra Dr.José
Baldomero Muratti, quien actuó como sujeto de las experiencias. Desde
habitaciones contiguas y en diferentes condiciones, las respuestas fueron
evaluadas a ciegas por jueces que actuaron en forma independiente por el método de ordenamiento de rangos. El análisis
de los datos, que requirió el empleó de técnicas estadísticas no paramétricas,
se terminó recién dos anos mas tarde, y los resultados fueron altamente
significativos (P<10-7), con desvíos muy significativos (P=16x10-6), aunque
las diferencias entre las condiciones no fueron significativas. El sujeto
identificó correctamente los dibujo-objetivos, tanto cuando eran presentados
por Mirta Granero en condiciones de GESP, que el sujeto ignoraba, como cuando
eran presentados en condiciones de clarividencia, sin ser vistos por ella. Estos
dibujos fueron evaluados por su parecido con el dibujo-objetivo por cuatro
jueces. Otros análisis ulteriores revelaron interesantes características en
los modos operativos de la ESP del sujeto, así como otras variables como las
sensaciones de éxito del sujeto y del agente, y el orden de los ensayos dentro
de las sesiones y de las sesiones en la serie experimental, aunque con
resultados no significativos (Musso, 1972).
Este
experimento tuvo una repercusión notable en la literatura parapsicológica de
habla inglesa (Musso, 1973a). Por ejemplo, el prestigioso psicólogo y parapsicólogo
inglés John Beloff seleccionó este trabajo y lo incluyó en un informe
publicado en una revista de orientación escéptica (anti-parapsicológica), el
Zetetic Scholar, como uno de los siete mejores y más probatorios experimentos
de ESP (Beloff, 1980). Además, K.Ramakrishna Rao lo incluyó como un capítulo
de su libro sobre los más importantes experimentos parapsicológicos (Musso,
1984; Rao, 1984), Palmer (1978), y Targ y Puthoff (1977) lo mencionaron en su
exitoso libro Mind-Reach, traducido también al español. Sin embargo, el
experimento recibió algunas críticas, que provinieron de Kreiman (1977, 1978,
1978a, 1981), quien mencionó una carencia de control durante la confrontación
de los resultados, comentándolos durante cada ensayo (dibujo), invalidando así
el experimento. Pero Kreiman no publicó la réplica de J.Ricardo Musso y Mirta
Granero, según la Carta Abierta
escrita por J.Ricardo Musso y Mirta Granero (1979), y un segundo informe (1979a)
donde replican la crítica diciendo que “ni
MG ni JRM supieron que dibujo correspondía a cada sobre, hasta su presentación
al sujeto. En ningún momento estuvimos con el sujeto sabiendo que dibujos
contenían los sobres que le faltaba adivinar.”
No
obstante, y como consecuencia del notable éxito obtenido, Musso y Granero
efectuaron un análisis secundario ulterior del experimento de dibujos ocultos,
basados en un estudio previo de Rhine (1969). Observaron la existencia de una
significativa curva en U en las “sesiones buenas” del experimento (Musso
& Granero, 1980d), publicado también en inglés (Musso & Granero,
1981), confirmando la hipótesis de Rhine por la cual el efecto U ejerce una
influencia depresiva sobre el efecto de ESP, que es independiente del psi-missing.
Al respecto, Rex Stanford dirigió dos críticas a una de las condiciones del
experimento de J.Ricardo Musso y Mirta Granero, aunque señaló que no son críticas
a la metodología de este experimento (Stanford, 1985, 1986), sino dos
comentarios metodológicos, uno abstracto y otro concreto. Musso y Granero
(1986, 1987) respondieron a estos comentarios.
Una
de las últimas investigaciones experimentales de J.Ricardo Musso, junto a Mirta
Granero, estuvo dirigido a explorar ESP en forma grupal. Se efectuaron cuatro
experimentos coletivos (tipo GESP) con alrededor de entre 18 y 26 personas en el
Instituto Rosarino de Parapsicología.
El objeto de este experimento fue acertar por ESP dibujos en dos grupos de
sujetos; un grupo bajo estado de tensión y otro de relajación. Los resultados
mostraron que hubo una buena significación en aquellos sujetos que, bajo
relajación, obtuvieron mejores puntajes, que aquellos en tensión (Musso &
Granero, 1980c).
Una
dirección del trabajo de J.Ricardo Musso estuvo también dirigido a la crítica
a y de sus colegas, particularmente de sus colegas argentinos y de sus trabajos
experimentales, aunque sus críticas contuvieron un juicio equilibrado y justo,
que servía también como autocrítica, y esto le ayudó a no enemistarse con
aquellos en el plano personal: “De las
críticas -decía- se aprende y se
adelanta. Por favor lean y critiquen todo lo que digo o escribo.”
(Granero, 1990). La revisión de la obra de Enrique Novillo Paulí Los
Fenómenos Parapsicológicos: Psi en el Laboratorio, es una clara demostración
de la crítica a la literatura experimental en parapsicología. Musso señala,
particularmente, las consideraciones que hace J.B.Rhine en el prólogo de su
libro, y menciona una serie de errores cometidos por Novillo Paulí; errores
menores en el uso del lenguaje estadístico y en algunas de sus conclusiones.
Musso termina diciendo que “sería
deseable que en futuras ediciones del libro algunos de estos errores puedan ser
corregidos. Si es así, su contribución al desarrollo y prestigio de la
parapsicología en los países latinoamericanos sera positiva.” (Musso,
1977). Aunque unos años después, J.Ricardo Musso se envolvió en una nueva polémica
con Enrique Novillo Paulí. Las circulares tituladas Documentos
de Parapsicología destinados a desenmascarar las actividades charlatanescas
en parapsicología y la conducta impropia de algunos parapsicologos argentinos,
le llevó una investigación minuciosa durante 1982 (12).
No
obstante, una serie de fascículos titulados Temas
de Investigación Experimental publicados por el Instituto
Argentino de Parapsicología (en cuya dirección estaba Naum Kreiman) sometió
a un debate metodológico las investigaciones desarrolladas por algunos de sus
miembros. Uno de los primeros trabajos (Kreiman, 1976) se propuso efectuar una
investigación exploratoria tendiente a observar el comportamiento de los
sujetos frente a objetivos estructurados, y frente a objetivos cuya estructura
no es conocida por los sujetos, empleando para ello palabras con y sin sentido,
aunque con resultados poco significativos; y otros dos trabajos de psicokinesis
(Kreiman & Roubalski, 1974, Kreiman, 1976a; Kreiman, 1977). Estos ultimos
recibieron una crítica de Musso (1977a) y una segunda crítica metodológica a
su crítica (Musso, 1978).
Es
lógico observar, a modo de conclusión, una evolución notable en el trabajo de
J.Ricardo Musso desde 1954 hasta la decada del 80, década esta última, en la
que fue testigo de la tergiversación de una disciplina. En todo caso,
permanecen en los primeros informes de Musso algunos indicios de la “escuela
europea” de la parapsicología, con evidentes contenidos de espiritismo-metapsíquica.
Solo a partir de los hallazgos de J.B.Rhine, puede perfilarse una línea de
trabajo y una inquietud en la actividad parapsicológica de J.Ricardo Musso, que
perdurará -a diferencia de otros parapsicólogos cuyos trabajos en este campo
se han direccionado a otros terrenos de la investigacion científica- hasta el
final.
Sin
embargo, otros interesantes casos anécdoticos pueden señalarse en su actividad
parapsicológica, tales como una investigación sobre la ceremonia de
“caminata sobre el fuego” [fire-walking] practicada por algunos grupos
religiosos a principios de la década del ’60, donde participaron Julio C.Di
Liscia y Harold Horwitz, pero llegaron a la conclusión que no había en ello
nada de parapsicológico. En 1965, Musso diseñó un experimento con el sistema
oracular oriental I Ching, para observar si -efectivamente- suministraba
información concreta respecto a sus consultantes. El estudio, consistente en
seleccionar “respuestas que encontraban significativas” eran tildadas a
ciegas dentro de un conjunto donde las respuestas a sus preguntas se mezclaban
con las respuestas de otros consultantes, no ofreció resultados significativos
(Musso, 1973).
Aportes
de J.Ricardo Musso a la Parapsicología en Argentina
Despues
de este detallado análisis de la obra parapsicológica de J.Ricardo Musso, es
sumamente difícil indicar cual es exactamente su más importante aporte al
desarrollo de este campo, pues sus investigaciones han marcado un camino como
pocos en la historia de la parapsicología en Argentina. Podría decirse, con
razón, que un importante porcentaje de la labor metodológica de la
parapsicología iberoamericana ha venido acompañada por la obra de J.Ricardo
Musso, cuyos valores pueden ser emulados por otros científicos. Despues de
todo, si Musso -como tantos otros en el pasado- hubieran deseado enriquecerse
económicamente con la parapsicología, como quienes desafortunadamente hoy día
usurpan el nombre de “parapsicólogo” para fines deshonestos, esta historia
sería probablemente diferente.
Muchos
otros parapsicólogos latinoamericanos han encontrado la labor psi de J.Ricardo
Musso como una de las fuentes de consulta más importantes. Una constancia empírica
de ello aparece en las menciones bibliográficas que más de un centenar de
autores hispanos citan de su mas conocido libro En
los Límites de la Psicología, que pese a sus cuarenta años, aún conserva
toda su vigencia para aprendices e iniciados en parapsicología. Los elogios a
su labor no han cesado aún.
La
labor de J.Ricardo Musso trascendió fronteras, quebró barreras del lenguaje, y
fue reconocido por sus colegas, en Argentina y en el mundo. En su estudio en
Rosario se conservan centenares de cartas de casi todos los parapsicólogos del
planeta, un bibliorato repleto de correspondencia con J.B.Rhine desde mediados
de la década del ’50. En 1962, Ian Stevenson visitó Argentina donde conoció
a J.Ricardo Musso y José S.Fernández (incluso Stevenson estudió un caso de
reencarnación en Argentina); en 1966, Emilio Servadio participó de
conferencias parapsicológicas en Buenos Aires junto a J.Ricardo Musso, en
tiempos en que se ofrecían cursos de parapsicología en la Universidad, y en
1971, encontró a muchos de sus colegas europeos, en oportunidad de su visita a
la Conferencia de la Parapsychology Foundation en Saint Paul de Vence (Francia) (ver
Servadio, 1971), y más recientemente en Estados Unidos, junto a Mirta Granero.
Poco
antes de su muerte, a mediados de 1989, yo tuve una corta comunicación telefónica
con J.Ricardo Musso. Mi interés era hacerle conocer la aparicion inminente del
primer número de la Revista Argentina de Psicología Paranormal, que aparecería en el
próximo año (1990). Me manifestó interés por ello, y me auguró éxitos en
el proyecto, aunque quería saber aún más de mi, por ejemplo, que tipo de
inquietudes tenía en parapsicología y si estaba familiarizado con su
literatura y sus procedimientos metodológicos. Además, le informaba la
reciente desaparición física de Enrique Novillo Paulí, lo que le causó una
profunda pena. A fines de septiembre, le remití una correspondencia anunciando
formalmente el primer número de la Revista.
Nunca contestó mi carta.
Sin
embargo, cuando visité su estudio en 1990, Mirta Granero me enseño mi propia
correspondencia en espera de contestación, aunque ésta había llegado casi en
los momentos de su muerte (28 de octubre de 1989). Siempre lamenté que
J.Ricardo Musso no tuviera en sus manos, al menos, un ejemplar de la Revista.
Incluso, hice propicia esa visita para un homenaje organizado por el Instituto Kinsey de Sexología (que Musso presidía) al cumplirse el
primer aniversario de su fallecimiento. Entre quienes mencionaron aspectos de su
vida y obra en diversas áreas profesionales, comenté sus aportes a la
parapsicología ante un numeroso auditorio que escuchó sumamente atento
aspectos casi desconocidos de su vida. Conocí entonces a Elvira Canale, su
primera esposa, y al Dr.José Baldomero Muratti (mencionados más arriba), el psíquico
con quien J.Ricardo Musso desarrolló su famosa investigación sobre dibujos
ocultos. Tuve el honor de publicar uno de sus últimos trabajos (póstumo)
acerca de los paradigmas materialistas, cuya bibliografía no llegó a terminar
(fue elaborada posteriormente por Mirta Granero) (Musso, 1993, 1993a, 1993b).
Y
con todo, este análisis biográfico quedaría vacío si omitiera la labor de
J.Ricardo Musso en otros campos de la ciencia, o en psicología,
particularmente, pero excedería en mucho el espacio que permite esta revista, y
la intención de este artículo. No quisiera -por ello- dejar pasar por alto que
la inquietud parapsicológica de J.Ricardo Musso actuó como aquel que retorna
al orígen. En definitiva, su interés por la psicología -campo que le cupo la
mitad de su vida- devino por sus estudios metodológicos en parapsicología, y
paradojicamente, al final de su vida y a modo de conclusión, admite que el
futuro de la psicología está en la parapsicología; aquella ciencia que ha
tratado de destruir la idea del hombre máquina y la que muestra más claramente
la interacción psicofísica.
Una
“psicología paradigmática” unificadora que propone Musso, incluye a la
parapsicología como uno de sus principales problemas y a la vez, como una de
las más interesantes fuentes de indagación científica.
NOTAS:
(1)
Acerca de esta etapa de la historia parapsicológica argentina, ver Parra
(1990).
(2)
Es curioso que Fernández, un espiritista convencido, menciona con frecuencia
orgulloso la “posición espiritualista” de la parapsicología, una ciencia
que revela -según él- la inmortalidad del espíritu humano a través de las
investigaciones experimentales de Rhine y sus antecesores metapsiquistas. En
1948, la creación de la
Sociedad Argentina de Parapsicología liderada
por Fernández tuvo un fuerte apoyo, económico y moral, de la Sociedad
Espiritista Constancia (ver Fernández, 1941, 1949, 1953).
(3)
Véase al respecto mi libro
Historia de la Parapsicología en la Argentina (Parra,
1990), donde se describen en detalle las actividades de Orlando Canavesio, y la
creación del Gabinete de Parapsicología a
cargo de Eric C.Luck, dependiente del Instituto de Psicopatología Aplicada en
la Secretaría de Salúd Pública durante el Gobierno del General Juan D.Perón.
Hay un artículo en preparación acerca de su labor que será publicada en inglés.
(4)
“Parapsicología”, artículo publicado en
Ciencia e Investigación (Diciembre 1959)
por el epistemólogo y filósofo de la ciencia Dr.Mario Bunge.
(5)
La primera versión (1954) es una edición ampliada, mientras que la segunda
edición ha suprimido tres apéndices, (1) experiencias de la metapsíquica
subjetiva, (2) experiencias de la metapsíquica objetiva y (3) las
comunicaciones al Primer
Congreso Argentino de Psicología, donde
se incluyen las experiencias parapsicológicas efectuadas por Musso a varios psíquicos
de renombre en Argentina.
(6)
De este capítulo, el
Instituto Argentino de Parapsicología publicó
una separata “Los Test de Parapsicología” (Musso, 1961).
(7)
Para mayores detalles de su informe, ver Musso (1973) y Servadio (1971).
(8)
Actualmente, el doctorado nacional en psicología no esta incorporado a la currícula
universitaria. Existe un reconocimiento académico oficial de la psicología
solo a nivel de licenciatura, y algunas pocas universidades privadas ofrecen el
doctorado. En este sentido, es curioso que, paradójicamente, hubo un proceso
retrogrado en materia de política universitaria en nuestro país.
(9)
Poco a poco, todas las universidades consideraron “prescindible” a la
parapsicología y ésta fue eliminada. En 1966, J.Ricardo Musso se vió obligado
a renunciar (por motivaciones políticas) con la caída del gobierno democrático
pese a la autonomía nacional de las Universidades. La única que contó con un
curso de parapsicología fue la Universidad del Salvador (una Universidad
confesional), en la década del 70 hasta la muerte de su profesor, el Padre
Enrique Novillo Paulí, en 1989. La parapsicología es hoy, materia de un
cuatrimestre del quinto ano de psicología, a cargo de la Lic.María Elena
Pereyra Valtier.
(10)
Existe una vasta literatura acerca de las capacidades ESP de María Amanda. Para
mayor información, ver Fernández, 1941, 1949, 1953, 1963).
(11)
El test consiste en distribuir un mazo de cartas standard de ESP en cinco
figuras claves según corresponda, considerándose aciertos aquellas figuras que
coinciden entre sí, cuya media esperada por azar es de 5/25.
(12)
Existe una serie de siete cuadernillos en donde expresa la polémica surgida
como consecuencia de actividades pseudo-parapsicológicas denunciadas por
J.Ricardo Musso, durante 1982, que por razones de espacio y en razón de la
sobreextensión del presente artículo no incluiré en este análisis biográfico
(Musso, 1982, 1982a, 1982b, 1982c, 1982d, 1982). Esta información, valiosa y
consistente, demuestra una etapa de la historia de la parapsicología argentina
desconocida (la década 80 a 90) que lamentablemente hoy no ha sido publicada,
excepto algunos comentarios efectuados por Naúm Kreiman en
Cuadernos de Parapsicología. Desde 1981 a
la fecha, se han organizado en Argentina una numerosa cantidad de Congresos
de Parapsicología, algunos de los cuales
no alcanzan el más mínimo nivel de seriedad, desde la usurpación y
comercialización indiscriminada de títulos sin reconocimiento legal ni
profesional, hasta la más absoluta desinformación que incluye una mixtura de
materias “clínicas” que alimenta la “franja lunática de la población”.
Un minucioso artículo en preparación será publicado por mí en la Revista
Argentina de Psicología Paranormal, en
breve.
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Quiero agradecer particularmente a Mirta Granero, por la información biografica
y literaria, de J.Ricardo Musso, al Dr.José Baldomero Muratti, al Dr.José María
Feola y a la Sra.Susana Fernández de Warburton (hija del Ing.Fernández) sin
cuya ayuda jamás hubiera podido confeccionar este trabajo biográfico. |