Feola, José Maria. (1994) J. Ricardo Musso y el Grupo de La Plata. Revista Argentina de Pesquisa Paranormal, vol 5(4) (pp. 217-220)
Conocí al doctor J.Ricardo Musso en 1954. El doctor Orlando Canavesio le
había contado de nuestro grupo en La Plata y de los formidables efectos físicos
que obteníamos regularmente. Canavesio tenía información de primera fuente
porque frecuentemente participaba en nuestros experimentos una doctora amiga, la
Dra.Villamayor (Tana), a quien Canavesio veía todas las semanas.
J.Ricardo Musso invitó a miembros del Grupo de La Plata a su casa de la
calle Virrey Cevallos, a la que concurrimos Guillermo, Alfredo y yo, el 10 de
Septiembre. Guillermo y Alfredo pertenecian al Grupo "Mischa", y ellos
nos habían mostrado una de las levitaciones más impresionantes que yo he
visto, y para entonces, por primera vez. Sin embargo, y a pesar de que tratamos
con Ricardo y otras tres personas, solo obtuvimos pequeños movimientos de una
mesa, pero no hubo ninguna respuesta inteligente a nuestras preguntas.
Musso había publicado su libro En
los Límites de la Psicología (Musso, 1954), y me había dedicado una
copia, la cual leí rápidamente. Este libro marca la transición definitiva del
Dr. Musso hacia la parapsicología como ciencia que estudia el total de los fenómenos
paranormales. Musso era un explorador de ideas, que no se conformaba con leer y
pensar, sino que necesitaba experiencias directas. Así fue que pasó por el período
de exploración religiosa, el período del materialismo dialéctico (que le costó
varias visitas a la cárcel), el período espiritista, y para la práctica de
yoga por un año y medio, durante el cual hizo abstinencia sexual completa, sin
duda, un gran desafío personal del cual no obtuvo mayores resultados.
J.Ricardo Musso visitó nuestro grupo en La Plata (Buenos Aires,
Argentina) por primera vez el 6 de Septiembre de 1954. Musso era Presidente del
Instituto Argentino de Parapsicología, y era muy difícil de convencer sobre la
objetividad de fuerzas que se manifestaban en nuestros experimentos. Así que
apareció armado con un formidable equipo electromecánico para probar en forma
en forma objetiva que las cuatro patas de la mesa estaban realmente en el aire
al mismo tiempo. El lector se puede imaginar nuestras sonrisas si piensa que
para entonces habíamos visto numerosas levitaciones de la mesa de entre 60 cm.
y un metro de altura a plena luz.
Pero Ricardo tenía buenas razones, es mejor documentar con un sistema
supuestamente independiente de los presentes (aunque por supuesto nunca se puede
descartar una acción PK sobre el sistema). Aunque obtuvimos los movimientos
habituales, los golpes con dos patas balanceadas por las otras dos, nunca
obtuvimos una levitación completa. Fernando, quien producía los fenómenos
gran parte de las veces, estaba evidentemente nervioso con el ruido de los
contactos metálicos que golpeaban al levantarse cada pata, y con Ricardo encima
de él controlando manos y pies. Después de varias reuniones, Musso finalmente
se convenció que los fenómenos eran auténticos y así lo reconoció públicamente
en una entrevista para una revista porteña.
El 20 de Diciembre, con Mischa y su esposa, J.Ricardo Musso, Elvira
Canale (su primera esposa), mi esposa y yo, obtuvimos fuertes movimientos de la
mesa sin Fernando, siguiendo un procedimiento que J.Ricardo Musso había
propuesto, cantando rítmicamente "mueva la mesa, mueva la mesa, etc."
Fuese por el método a por la presencia de Mischa, el caso fue que cuando llegó
Fernando los movimientos y golpes fueron más fuertes, pero no mucho. El 25 de
Enero de 1955, J.Ricardo Musso fue con un equipo fotográfico completo pero no
pudimos obtener una levitación completa perfecta. Parecía como que Fernando
consciente o inconscientemente quería burlarse de Musso y su equipo. Tratamos
de obtener movimientos con las luces apagadas, operando la cámara por control
remoto en el momento de la levitación. El mecanismo falló. Decidimos
alternarnos con Musso para accionar la cámara mientras uno de nosotros
controlaba a Fernando. Sucedió lo siguiente: en el momento de cambiar
posiciones y cuando nadie estaba en la cámara, una levitación increíble tuvo
lugar. La mesa literalmente desapareció en el aire empujando los brazos de
Fernando y los mías (yo lo tomaba de las manos), y la mesa cayó violentamente,
rompiéndose una pata.
El doctor Canavesio vino por primera vez al Grupo de La Plata, el 4 de
mayo de 1955. Lo acompañó Tana y
nos reunimos con Fernando y mi esposa. Canavesio habia viajado por Europa, después
del Congreso de Estudios Parapsicológicos en Utrecht (Holanda) en 1953, en
busca de fenómenos físicos. A pesar de sus esfuerzos, no encontró ningún
sujeto -médium o no- que produjera estos fenómenos. Mientras Tana y Olga
conversaban en la cocina, Fernando se sentó en un rincón del comedor donde hacíamos
los experimentos. La mesa estaba a 1,5 mts. de Fernando y a la misma distancia
de Canavesio y yo, sentados del lado opuesto. Por la ventana entraba suficiente
luz natural que permitía ver claramente lo que pasaba. Canavesio prefería
estar más cerca mío, que de Fernando. Pedimos si podía mover la mesa. Pasado
un minuto, la mesa comenzó a moverse y de pronto, se lanzó contra Canavesio y
yo, tan rápidamente y con fuerza, que ambos movimos las manos defensivamente
para no ser golpeados. Todo este
tiempo Fernando había permanecido inmóvil, con sus manos sobre las rodillas.
Hubiese sido imposible para él alcanzar la mesa con las piernas sin ser visto.
Todas esas dudas de Canavesio sobre la PK se disiparon instantáneamente.
Canavesio vino muchas veces a La Plata y vió una levitación total de
aproximadamente 80 cm. con la mesa descendiendo violentamente y quebrándose
nuevamente. Después de esta experiencia (abril de 1955), usamos un cajón de
manzanas envuelto en papel maché, de modo que era imposible empujarlo sin
romper el papel. Canavesio y Musso vinieron juntos el 30 de abril y el 14 de
Mayo. Intentamos producir efectos en Buenos Aires, donde actuaba un grupo
organizado par Musso. La comunicación con la entidad presente se efectuaba por
medio de raps en el cajón. No pudimos obtener una levitación del cajón, asi
que intentamos producir fenómenos con la mesa del comedor, mucho más grande y
pesada. La mesa se movió y empujó a Fernando fuera del grupo. Octavio, Olga,
Canavesio y yo en la cadena obtuvimos movimientos de la mesa (1).
Par falta de espacio no puedo resumir los experimentos en los que
participó J.Ricardo Musso. Sin
embargo, quiero relatar uno de los más impresionantes. El 4 de Febrero de 1956,
Musso vino a La Plata acompañado por el Prof. Enrique Butelman, uno de los
editores de Paidós. Con Olga, Octavio y Fernando, obtuvimos levitaciones
extraordinarias, una de ellas sin ningún contacto. En vista del éxito,
decidimos "desafiar" a la entidad a arrojar a Butelman y a Musso,
quienes se sentaron sabre la mesa. Entre los dos pesaban cerca de 200 kilos. La
mesa era más grande que la que se había roto, 1,50 x 1,20 mts.
aproximadamente. Con todas las luces prendidas, hicimos cadena Octavio y yo,
parados, tomando las manos de Fernando, quien estaba sentado a las espaldas de
Musso y Butelman. En un minuto, la mesa se inclinó violentamente y arrojó a
los dos pesos pesados contra la pared opuesta (cerca de 1,50 mts. de distancia).
Octavio y yo no solo tomábamos a Fernando de las manos, sino que lo observábamos
con absoluta concentración. Fernando no había movido un músculo durante el
explosivo movimiento. Cuando Fernando se fue, Ricardo se sentó en su lugar.
Butelman se sentó sobre la mesa, Octavio y yo tomamos las manos de Musso y le
permitimos tratar de arrojar a Butelman de la mesa moviendo sus piernas. Musso
era alto y fuerte, pero no pudo ni siquiera mover la mesa un centimetro.
J.Ricardo Musso fue y sigue siendo (porque conociéndolo tan bien
"converso" con él a menudo) mi mejor amigo.
Si hay alguien con quien quisiera encontrarme después de mi pasaje a esa
otra dimensión que colegimos en nuestros experimentos, ese alguien es J.Ricardo
Musso. Estoy seguro que se sonreiría
de verme escribir un homenaje a cinco años de su muerte. Siempre recuerdo una
de sus expresiones favoritas, la cual me repito asi que se me caen las lágrimas:
"La alegría, José María, la alegría:
Eso es todo."
Asi que esto, Ricardo, no es un homenaie, son algunos recuerdos de los
muchos que tengo de ti. Y todos son buenos recuerdos. Recuerdos de un gran
amigo, mi hermano espiritual,
mi compañero de aventuras parapsicológicas, y el más notable parapsicólogo
argentino.
Levanto mi vaso de vino -que tanto te gustaba- y te digo: Hasta pronto!
REFERENCIAS
Feola, J.M. (1990). Scientifics & Psychics. [Informe inédito].
Musso, J.R.(1954). En los Limites de la Psicologia: Desde el espiritismo hasta la moderna
parapsicologia. Periplo: Buenos
Aires.
(1) José Maria Feola tiene un manuscrito no
publicado en inglés donde se detallan tales experiencias, bajo el titulo Scientifics
and Psychics (Feola, 1990).
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