McConnell, R. (1992). Los enemigos de la parapsicología. Revista Argentina de Pesquisa Paranormal, 3(1) , (pp. 7-19).
( Também disponível em Português )
Robert McConnell
Los Enemigos Identificados
Para minimizar la controversia hablaré muy cuidadosamente comenzando con
dos definiciones para que de este modo ustedes sepan de quienes y de que estoy
hablando. Por "parapsicología" entiendo el estudio científico del
psíquico y de los fenómenos psi. Por "enemigos de la parapsicología"
entiendo a aquellas personas, a veces amistosas y generalmente bien
intencionadas cuyas acciones desalientan el financiamiento de la investigación
parapsicológica, porque no creo que hoy existan obstáculos para la comprensión
progresiva de los fenómenos psi excepto la falta de dinero. A mi juicio hemos
probado que el fenómeno psi existe, y en las últimas dos décadas hemos
descubierto como hacer acumulativa la investigación básica.
Los enemigos de la parapsicología, a mi entender, pueden dividirse en dos
tipos: (1) aquellos que niegan que la evidencia de psi es terminante, y (2)
aquellos que aceptan la realidad de psi y quieren utilizarla con fines prácticos,
con muy poco interés para nuestra falta de comprensión científica.
Antes de comenzar la parte polémica de mi informe, mencionaré los nombres
de los grupos que considero enemigos de la parapsicología. En el primer grupo
están los miembros del consejo ejecutivo del Comité para la Investigación
Científica de los Supuestos Fenómenos Paranormales, también conocido bajo
la sigla CSICOP. Esta organización, que se autodefine como "comité para
la investigación científica", es actualmente una organización sin
fines de lucro, una corporacion comprometida en la defensa y no en la
investigación científica. Su eficacia publicitaria esta ampliamente
respaldada por sus 52 adherentes entre quienes se encuentran algunos de los más
conocidos científicos de nuestro tiempo, tales como Carl Sagan, B.F.Skinner y
dos premios Nobel: F.H.C.Crick y Murray Gell-Mann. Los líderes del CSICOP
conducen a conclusiones erróneas a sus patrocinadores, así como tambien al público
culto, que confunde a la parapsicología la superstición popular (2).
CONTRAESTRATEGIA
La mejor forma que tienen los parapsicólogos de responder a la propaganda
del CSICOP puede ser de dos maneras: (1) presenter la noción de que la
superstición es el intento de la gente ignorante de atribuir a hechos terroríficos
lo que ellos no pueden comprender y (2) explicar que los parapsicólogos han
encontrado una importante realidad subyacente en las creencias paranormales
ocultas. Así, esta labor trae el equilibrio armónico entre la ciencia y el público
porque explora a nivel básico ciertos fenómenos naturales que dan orígen a
las supersticiones populates.
La gente común que repetidamente experimenta en si misma o en amigos íntimos
la percepción extrasensoria, no pueden menos que perder confianza en sus líderes
científicos porque les dicen que la ESP es imposible. Por supuesto, hay
muchas otras áreas de la ciencia y la teonología que están alineadas y no
son científicas. Esto alcanza desde la psiquiatría en la Suprema Corte hasta
la contaminación química o radioactiva del medio ambiente. Sin embargo,
entre todas estas separaciones, las pretenciones de ciencia y la realidad de
la experiencia, los fenómenos psíquicos ocupan un lugar singular, y de ellos
nacen las creencias básicas acerca de nosotros mismos en el universo.
Se estima que más de las tres cuartas partes de todos los americanos
tienen creencias ocultas de algún tipo. Muchos de estos creyentes pertenecen
a un status socio-económico alto. Piense que, por ejemplo, la esposa del
Presidente de los Estados Unidos ha asegurado públicamente que ella orienta
la agenda del presidente por los consejos de una astróloga y no veo nada de
malo en eso. Con la epidemia de ocultismo, sera difícil corregir las
creencias ocultas de personas neófitas. Si nuestros líderes científicos no
pueden hacer una distinción entre astrología popular y un laboratorio de
percepción extrasensorial.
Si uno admite la posibilidad de que psi se manifieste, no podemos quedar
convencidos que psi es un factor importante para la gente neófita en ciencia.
Si psi es débil y difícil de controlar en laboratorio, ¿cuánto mas si esto
ocurre espontáneamente? Me gustaría proponer una respuesta alarmante a esta
pregunta.
Por un lado, estamos de acuerdo en que los científicos raramente tienen
experiencias espontáneas de psi. En mi caso, por ejemplo, recuerdo haber
experimentado un fenómeno de ESP solamente una vez en mi vida, y fue un hecho
apenas notable y muy trivial.
Por el contrario, después de cuarenta años de conversar con personas que
vinieron a mi asustados o molestos a causa de sus propias facultades psíquicas,
me inclino a creer que el caso espontáneo de psi tiene un lugar común entre
la gente menos crítica de nuestra sociedad. En consecuencia, sospecho que los
científicos niegan que el fenómeno psi contribuya en forma significativa a
la siempre creciente brecha entre esa pequeña minoría que cree que su visión
de la realidad está basada en lo racional y que una vasta mayoría de
nuestros ciudadanos no pueden distinguir entre lo racional y lo irracional y
conocen solo la realidad de la experiencia.
Tengo algo más que decir acerca de la realidad de la experiencia. Por el
momento, sin embargo, deseo tan solo reconocer que no hemos explicado esta
aparente diferencia entre idealistas y los materialistas en cuanto a la
experiencia de psi. ¿Les gustaría a los científicos creer que esta
diferencia es simplemente un asunto para engañarse a si mismo, a los científicos
y al público profano? Sin embargo podría ser verdad que los científicos
actualmente experimenten muchas situaciones de ESP y que su formación
profesional los lleve a ignorar. Sea lo que sea, puede ser una diferencia genérica
la habilidad psi del hemisferio cerebral que enfatiza el pensamiento científico
y el hemisferio que gobierna los sentimientos.
Si debemos hechar la culpa a alguien por la persistencia del antagonismo
entre los idealistas y los materialistas respecto a la realidad de psi, esto
recae sobre los científicos. De un modo u otro, individualmente acceden a la
voluntad de una creencia religiosa revelada divinamente los científicos casi
sin excepción que han rehusado a aplicar los métodos de la ciencia en relación
con la conciencia con el mundo físico.
Si uno no cree en la realidad de psi, este tipo de temas serán
considerados como una fantasía. Pero si psi existe, entonces aparecerán en
la mira apremiantes contingencias. Mi punto de vista es simple: Muchas cosas
dependen de esta pregunta ¿existe psi? Esta es la época en que la ortodoxia
científica debería enfrentar esta cuestión con honestidad. Los científicos
a quienes les preocupa el antagonismo popular hacia la ciencia podría hacer
bien apresurando el financiamiento de la investigación parapsicológica para
que de esta forma el público pueda saber que es lo real y que lo irreal, y así
la fe de la gente no sufrirá la perspicacia de nuestros líderes científicos.
MAS ENEMIGOS AMISTOSOS
En casi la misma clase de enemigos como los li'deres del CSICOP, pondría a
aquellos miembros de la Parapsychological Association (PA) que se encuentran a
si mismos incapaces de hacer una evaluación cabal de la evidencia del fenómeno
psi. Ellos estan de acuerdo en afirmar que se manifiesta una anomalía
prevista pero inexplicada bajo condiciones específicas de laboratorio, aún
así, los que dicen que la evidencia no es suficiente. Si, después de cien años
de investigación en este campo, eminentes parapsicólogos, por cualquier razón
que sea, comienzan a decir que no saben si el fenómeno psi existe, ¿quién
puede culpar al neófito de desinformado por rechazar a la parapsicología y
marginarla de la investigación científica?, que por supuesto, es donde
muchos parapsicólogos quisieran dejarla.
La segunda clase de enemigos de la parapsicología son aquellas personas
que aplican los fenómenos psi para hacerlos su modo de vida. Me refiero a los
sanadores por la fé, detectives psíquicos, y futurólogos que anuncian sus
servicios. Estos enemigos pretenden publicitarse y competir con la
parapsicología para favorecerse económicamente mientras originan severas críticas
sobre nuestra disciplina por parte de nuestros líderes científicos quienes
por falta de interés, son incapaces de distinguir entre investigación científica
y aplicación preparadigmática.
Unido a esta clase de enemigos, mencionaría a los directores de
fundaciones o filántropos que sostienen económicamente proyectos parapsicológicos
aplicados sin un conocimiento cabal de ciencia e insensibles a las evidentes
implicaciones experimentales que nosotros ya hemos aprendido en parapsicología.
Hablaré luego acerca de la mutua importancia de la investigación pura y
aplicada en parapsicología. No obstante, primero presentaron el tema de la
prueba correcta del fenómeno psi.
LA NATURALEZA DE LA PRUEBA CIENTIFICA
Psi es una anomalía desconocida en nuestra cosmovisión corrientemente
dominante. Pero psi es algo más que una observación anómala, es un fenómeno
manifiesto y operacionalmente definible. Psi es un proceso en el que la
conciencia recoge información directamente, o ejerce una fuerza fuera del
cuerpo humano sin el uso de los mecanismos sensoriomotores corporates.
No se puede por lógica probar la aparición de un fenómeno anómalo,
operacionalmente definido. Más específicamente, no se puede nunca probar lógicamente
una contraexplicación, basada en principios conocidos inexistentes para
cualquier experimento que aparentemente muestre a psi. Resumiendo, no se puede
lógicamente probar su no-existencia. Dado que no podemos ofrecer la
existencia de psi por lógica, no se encontrará un experimento perfecto en la
literatura, ahora o en cualquier otro momento en el futuro.
No obstante, ellos estarán de acuerdo en descalificar la información que
prueba que psi existe, algunos parapsicólogos y la mayoría de los críticos
de la parapsicología exigen lo imposible: el experimento perfecto. 0, si no
es absolutamente perfecto, debe ser al menos, "repetible a voluntad".
"Repetible a voluntad" acaba en la idea de "predictibilidad",
pero no se puede tener la primera sin la última. En ciencia, la
predictibilidad normalmente requiere o implica "teoría", y la
"teoría" es una forma de "comprensión".
Entonces tenemos cuatro leves diferencias, pero en algunas circunstancias más
o menos equivalentes, las frases: "repetible a voluntad", "predictibilidad",
"teoría" y "comprensión".
No se necesitan ninguna de estas cuatro condiciones para probar la
existencia de un fenómeno. Los astrónomos no las tuvieron para comprender
una supernova y estar seguros de que ellas existen. Todo lo que se necesitó
fue una buena observación.
LA OBSERVACION DE LA ESP
¿Cómo podemos saber cuando hay una observación cabal para establecer la
realidad de un fenómeno? En la astronomía esto no es una cuestión de lógica,
sino una materia de conocimiento ético. Al igual que la ESP, han habido casos
espontáneos observados a través de la historia entre etnias y culturas, y se
recogen hasta aún hoy. Se incluyen los casos tanto de psíquicos famosos como
de gente común. Sería anticientífico ignorar esta evidencia. Además, por
inferencia estadística tenemos razones para creer que a mucha gente le
suceden fenómenos de ESP de poca intensidad, al menos, varias veces al mes.
Estos sucesos pueden ser identificados con la seguridad de que aquellos casos
inhabituales, de alguna manera, giran sobre si mismos, y que la coincidencia
no es una contrahipótesis razonable cuando conspiran circunstancias
accidentales para eliminar la inferencia lógica como una explicación. Estas
condiciones son más raras que el número actual de incidentes psíquicos que
deben ser mucho más altos que el número que puede ser reconocido por los
parapsicólogos.
Los más recientes registros históricos espontáneos de psi dan un caso
firme prima facie de su realidad. No obstante, se puede disculpar a los
escépticos si la materia se detiene ahí, así como en el pasado se fundó en
Inglaterra la Society for Psychical Research. En los últimos cien años y
especialmente en los últimos cincuenta, hemos observado en el laboratorio la
percepción extrasensorial de símbolos en cartas e imágenes ocultas a
distancia y de pensamientos existentes sólo en la conciencia de alguien.
Hemos detectado la ESP en personas en estado de vigilia, o en trance hipnótico
o disociado, en estado de Ganzfeld, o en sueños. Hemos encontrado evidencias
de la ESP sin distinción de sexo, edad, inteligencia, raza o salúd mental.
Ha habido mas de mil experimentos publicados en publicaciones
especializadas algunos de ellos tan cuidadosamente realizados como para ser
ridículamente meticulosos (Honorton, 1987; McConnell, 1983b; McConnell &
Clark, 1987). Se ha demostrado por meta-analisis en los últimos cinco años
que todos los puntajes exitosos en los experimentos psi no pueden ser
explicados por la selección de resultados favorables para su publicación y
que el éxito esta estadísticamente desconectado de la calidad del
experimento.
Tomados en forma separada, cualquier observación de la ESP puede
contribuir poco a la prueba definitiva. Tomados juntos, la totalidad de las
observaciones es, a mi juicio, contundente. Creo que Ilegará el día en que,
mirando hacia atrás, los historiadores se pregunten, ¿cómo podrían los
científicos del siglo XX haber sido tan ciegos como para rechazar a psi?
PROBABILIDADES CONTRABALANCEADAS
Una cuestión crucial es, por supuesto, ¿cómo puede una multitud de
observaciones desconectadas unas de otras ser combinadas como para decir si
psi se manifiesta? Hace muchos años bosquejé una respuesta conceptual a esta
pregunta (McConnell, 1977). Mis ideas no fueron particularmente originates,
pero fueron cuidadosamente organizadas, y nunca han sido debatidas. Mi línea
de argumentación brevemente resumida es que para decidir si un fenómeno como
la ESP es real, uno debe formular subjetivamente, comparar y elegir entre dos
posibilidades independientemente opuestas, una de las cuales parecen decir que
la ESP existe, mientras que otra la niega.
Por cada una de las observaciones de un supuesto fenómeno psíquico como
la ESP debemos estimar una probabilidad subjetiva de que la observación fue
el resultado del azar y/o un error de observación. De acuerdo a esta suposición,
debemos poner a un lado todas las creencias en cuanto a que sea o no sea la
ESP lo que se manifiesta. Para un laboratorio experimental esta probabilidad
contraexplicatoria subjetiva (SCEP) puede ser considerada como la probabilidad
aleatoria común de hipótesis nula, más que probabilidades estimadas de
fraude o errores involuntarios cualquier tipo. Por ejemplo, si juzgamos un
experimento que ha sido bien hecho por un experimentador confiable, podemos
llegar a una SCEP tan extensa como uno en diez, aún pensando que la
probabilidad aleatoria calculada fue tan pequeña como uno en diez mil.
Por esto, una probabilidad contraexplicatoria de uno en diez por un
experimento único no es de gran interés. Sin embargo, cuando tales
probabilidades son multiplicadas juntas por observaciones todas independientes,
la resultante sobre toda probabilidad subjetiva puede ser sumamente de poco
valor. Esta probabilidad que lo incluye todo, podría ser considerada como una
apuesta desigual alternativa que favorece a la ESP basada en toda evidencia
directa. Esta es la primera de las dos probabilidades que deben ser probadas
una contra otra.
Por supuesto, además se debe tomar en consideración la evidencia
indirecta. Esto puede ser representado por una segunda probabilidad, la "probabilidad
subjetiva antecedente" (SAP), es decir, que la ESP podría ser un fenómeno
real. Esta segunda probabilidad es anterior en el sentido de que está
derivado de una experiencia y creencia generalizada, incluyendo la exposición
de uno a las opiniones de los otros, más que el estudio post-hoc del
fenómeno. Entre la gente culta de nuestra sociedad, la probabilidad
antecedente de la ESP es, por regla general, absolutamente pequeña, porque
está basada en dos cosas: (1) las opiniones generalmente adversas de los
científicos que no han estudiado en su mayoría la evidencia (McConnell &
Clark, 1991), y (2) las especulaciones acerca de la naturaleza de la ESP que
no están sostenidas por la evidencia experimental. Si se adopta una opinión
negativa entre los científicos y si se tienen expectativas fantasiosas de cómo
se manifiesta la ESP si llega a ocurrir, uno puede reivindicar una
probabilidad subjetiva antecedents desvanecida por la realidad de la ESP. Esto
podría considerarse como una apuesta desigual alternativa contra la ESP
basada en una evidencia indirecta.
Por comparación, la probabilidad subjetiva contraexplicatoria y la
probabilidad subjetiva antecedente, pueden formularse como una decisión
subjetiva en cuanto a la realidad de la ESP. Esta no es una decisión lógica,
sino más bien el criterio práctico que cada uno hace todos los días en
nuestras vidas. Quiero enfatizar que la presión de esta probabilidad
contrabalanceada es algo que nosotros hacemos cada vez que elegimos cualquier
acción y que nuestra suerte y nuestras vidas a menudo dependen de ello. Por
el contrario, solo los teólogos y matemáticos dependen de pruebas lógicas y
sus conclusiones implican siempre el orígen de sus especulaciones.
Este es un hecho raro que muy pocos científicos competentes han utilizado:
la probabilidad contrabalanceada cercana a la parapsicología. Es extraño
porque la sola existencia de estas dos pequeñas probabilidades
contradictorias merecen ser atendidas. Si un exámen fuera ampliamente
comprendido usando los principios precitados, creo que los científicos
generalmente se encontrarían a si mismos de acuerdo, de que ambas, tanto la
ESP como la PK, han sido demostradas dentro de la estructura tecnológica de
la ciencia Occidental. No podemos esperar que los científicos escépticos se
sienten y estimen numéricamente probabilidades intuitivas. No es ésta la
forma del trabajo científico. Lo que podría esperar es que todos los
verdaderamente científicos considerarían a la parapsicología con mente
abierta, teniendo presente que no sabemos nada acerca de la conciencia como
una propiedad de la materia física, y que la mecánica cuántica esta enseñándonos
que no podemos confiar en la intuición para decirnos los límites de la
realidad. Además, esperaría de los verdaderos científicos negar un criterio
sobre las impresiones que ellos pudieron haber aprovechado de extremos tales
como el Profesor McConnell y los líderes del CSICOP.
Esto es en gran parte lo que podemos esperar de todos los científicos. Mi
esperanza para la mayoría de los pocos científicos que se preguntaron con
curiosidad acerca del rol de la conciencia en el universo, y no estan
abrumados por la necesidad de publicar o perecer en su propia especialidad, y
que fueron competentes en física elemental, psicología y estadísticas.
Tengo la esperanza de que estos pocos científicos observarían primero la
cuidadosa selección de informes originates en una rápida revisión de las
publicaciones parapsicológicas y entonces motivados por sus aprehensivas
imaginaciones, observarían el extenso campo de la evidencia, y tiempo después
formar un juicio subjetivo relacionado con la probable realidad del fenómeno
psi (3).
Este es el método de evaluación que utilicé hace cuarenta años atrás
cuando aposté mi carrera profesional en la propuesta de que, más allá de
toda duda razonable, el fenómeno psi existe.
INVESTIGACION PURA VERSUS INVESTIGACION APLICADA
Prometí anteriormente discutir la relativa necesidad de la investigación
pura y aplicada en parapsicología. Permítanme decir para comenzar que no me
opongo a buscar las aplicaciones prácticas inmediatas de psi. La cuestión es
la importante relación de estos dos tipos de investigación y su interrelación.
Para aclarar esta presentación, ¿me permiten volver a otro tema?
Antes que apareciera la ciencia de la Química, los médicos durante miles
de años practicaban la medicina con cierto grado de éxito. No obstante, lo
que ha sucedido en el último siglo en este campo ha disminuído en
importancia todo lo anterior, sencillamente porque la experimentación básica
nos dió una comprensión de la ciencia.
Una situación comparable existe respecto a los fenómenos psíquicos. A
través de los tiempos, los sujetos psíquicos han ofrecido inspiración y
asistencia práctica a los seres humanos. Sin embargo, después de milenios de
aplicación de psi, no sabemos nada acerca de estos fenómenos más allá de
su existencia. Además, las enseñanzas éticas de Cristo y otros célebres psíquicos
no son en absoluto tenidas en cuenta por la élite gubernamental de Occidente
basado en las numerosas contradicciones de las religiones y su falta de base
científica. La necesidad de comprender mejor la naturaleza del hombre no ha
sido nunca mayor que hoy día, pero, si creemos que la búsqueda directa de un
beneficio clínico del efecto psi nos dirigirá a un control confiable y a la
aceptación cultural, pienso que nos estamos engañando a nosotros mismos.
La búsqueda de la aplicación de psi puede, sin embargo, ser últil si señala
el camino hacia la investigación básica. No obstante, si esto es llevado a
cabo como una disciplina en la tradición de la ciencia Occidental, podría
producir cierto nivel de comprensión empírica. Aún así, la investigación
empírica como fuerza bruta en ciencia es reconocida como incierta y
dolorosamente lenta.
ESPECULACIONES
Para finalizar, dard mi propia vision del rol de la parapsicología
experimental tal como podría influir en el futuro. Me limitaré
principalmente al tema de la curación y la salud.
Del estudio de la literatura llega a ser evidente para mi desde hace cerca
de una década atrás, que la conciencia puede influir el cuerpo a través de
la PK. Para algunos parapsicólogos esto ha sido evidente por mucho tiempo
mientras que para otros no ha sido evidente en absoluto. Además, no solo
puede cada uno de nosotros influir sobre nuestro propio cuerpo de esta forma,
sino que algunas personas que tienen un don especial para la curación pueden
influir en forma significativa el cuerpo de otra persona directamente por la
oración, o sugestión o cualquier otro término con el que usted quiera
denominarlo.
Para terminar, ofreceré séis especulaciones de cuya veracidad estoy más
o menos convencido, y que podrían llegar a ser verificados después de una
mayor investigación.
1- Estoy convencido por los experimentos publicados en la literatura, que
la psicokinesis es la esencia de la hipnosis, y lo que los teólogos llaman
"oración" es actualmente la PK (McConnell, 1983a, pp.154-177).
2- No tengo duda que en el futuro, así como hoy, unas pocas personas
haciendo uso de la PK experimentarán dramáticas curaciones por ellos mismos
o con la ayuda de otros, pero la prueba del efecto placebo sugiere que estos
efectos benéficos solo serán aprovechados por casualidad y sera así solo
Para una minoría, a menos que obtengamos una comprensión basica de la
ciencia de los fenómenos mentales subyacentes.
3- Supongo que la curación por autohipnosis es un proceso normal, pero que
la curación de otra persona por hipnosis, como la "imposición de
manos" sin contacto, es anormal en un sentido evolutivo. En el mismo
camino, deduzco que uno de los desafíos. Para el futuro de la parapsicología
sería desarrollar técnicas por las cuales cada uno de nosotros pueda aceptar
tales influencias psicokinéticas externas como deseemos y podamos rechazar o
defendernos nosotros mismos contra intenciones dañinas de terceros.
4- Desde que creo en la realidad de la PK, pienso casi con certeza que hay
un componente psi que los científicos ortodoxos prudentemente lo llaman
"medicina de la conducta". La Psiconeuroinmunología tiene algo que
ver con el mecanismo mente-cerebro de la curación. El acompañante de la
interrelación consciencia-cerebro es de importancia para la parapsicología (Braud,
1990; McConnell, 1987b, 1987c).
5- Recomendaria que consideremos la posibilidad de la importancia técnica
de la parapsicología deriva del hecho de que está dedicado al estudio de la
psicokinesis y la PES fuera del cuerpo, donde uno puede esperar separar las
variables y realizar experimentos simples. Para descubrir la naturaleza científica
de psi que ocurre dentro del cuerpo humano.
6- Y finalmente, no estoy sólo cuando espero que el gran beneficio social
algún día sobrevendrá por parte de los parapsicólogos: ¿quienes somos?
Nuestros límites individuales se extienden en algún lugar más allá de
nuestra piel? ¿Cómo nos emparentaremos con nuestros semejantes relacionándonos
los unos con los otros?
NOTAS
1- Conferencia invitada a la 33ra. Convención Anual de la
Parapsychological Association (PA) realizada en Chevy Chase, Maryland, el 18
de Agosto de 1990. Es una muestra de las condiciones preparadigmáticas en el
campo de la parapsicología que inmediatamente después de su deliberación
oral este informe fue entusiastamente aceptado para su publicación por el
editor del Journal of Parapsychology, pero luego de una consulta con
sus colegas, se decidió que la palabra "enemigo" es "demasiado
dura para una publicación científica" y se cambiaría el título y el
texto. Este informe esta publicado tal como fue leído, con el agregado de
notas a pie de página y referencias.
2- McConnell, 1987a. El reciente estudio realizado por el National Research
Council (Capítulo 9 en Druckman y Swets, 1988) fue un amplio informe de dos
miembros del Consejo Directivo del CSICOP. Ver Palmer, Honorton y Utts (1989)
y McConnell y Clark (1991).
3- Algunos trabajos parapsicológicos publicados desde 1980 que sería de
interés para los científicos escépticos son: Alcock (1987); Braud (1990);
Braud y Schlitz (1990); Dunne, Nelson y Jahn (1988); Honorton (1985*, 1987);
Honorton et al.(1989*); Honorton y Ferrari (1989*); Honorton, Ferrari y Bem
(1990*); Hyman y Honorton (1986); Jahn (1982); Jahn y Dunne (1986); May,
Humprhey y Hubbard (1980); McConnell (1983b, 1989); McConnell y Clark (1987,
1990); Radin y Ferrari (1990*); Radin y Nelson (1989*); Rao y Palmer (1987);
Schlitz y Gruber (1980, 1981); Schmidt (1981); Schmidt, Morris, and Rudolph
(1986). Included here are papers by Alcock and Hyman, two of the most virulent
critics of parapsychology in modem times. Papers listed with an asterisk after
the date are meta-analyses especially useful for surveying the field.
Regarding meta-analyses in general, see Rosenthal (1986). Another 24 papers of
substantial evidential significance published between 1965 and 1979 have been
listed by McConnell (1983a, pp. 311-323).
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