Feola, J. M. (1992). El caso poltergeist de los Bells. Revista Argentina de Pesquisa Paranormal, 3(3) , (pp. 114-127).
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José María Feola
RESÚMEN
Entre los años 1817 y 1821, John Bell y su familia fueron víctimas de una
poderosa entidad que desde entonces fue llamada "La Bruja (o Espíritu)
de los Bell." Los fenómenos tuvieron lugar principalmente en la casa de
los Bells, en Tenessee (USA), pero también tuvieron luagr fenómenos psi a
larga distancia, de extraordinario interés. El caso es tal vez único en la
historia de los fenómenos psíquicos. Voz directa, capaz de imitar la
oratoria de varias personas, aportes (incluído el veneno que eventualmente
mató a John Bell), palizas con y sin palos u otros objetos, una fuerza que
paralizó a cuatro caballos poderosos, clarividencia y telepatía a corta y
larga distancia, son solo unos pocos de los fenómenos producidos por una
entidad desencarnada sin que hubiera un médium conocido presente. El autor
considera un gran error gastar enormes sumas de dinero en proyectos científicos
en física, química y biología, kas cuales tratan de resolver problemas
materiales de nuestro mundo, y casi nada en estudios parapsicológicos que
pueden ayudar a comprender la naturaleza del hombre y su posible supervivencia
después de la muerte.
El caso de la bruja, o Espíritu de los Bell de Tennessee es de
extraordinario interés para quienes nos interesamos en efectos físicos
inexplicables, sean ellos causados por intermedio de la mediumnidad, o
poltergeist, o en experimentos de tipo "seánce."
No es mi intención escribir un estudio exhaustivo de este caso, sino
simplemente analizar lo que sucedió en Robertson County, Tennessee, entre
John Bell, su familia y una entidad poderosa conocida como la Bruja o Espíritu
de los Bell. Los fenómenos tuvieron lugar en los años 1817 y 1821, en un
espacio regular anunciado por el Espíritu, siete años después, en marzo de
1828.
La Bruja/Espíritu poseía cualidades humanas en sus sentimientos. Tenía
un odio profundo por John Bell, que acabó por morir, presumiblemente como
resultado de las acciones de la Bruja. Interfirió en el casamiento de Betsy (la
hija de John) con Joshua Gardner. Al mismo tiempo, la Bruja expresó gran cariño,
amor y respeto por la señora de John Bell, Lucy, a quien el Espíritu siempre
llamó Luce. Las razones por las cuales el Espíritu odiaba a John Bell y su
oposición por el casamiento de Betsy con Joshua nunca se supieron. Su amor y
afecto a Luce eran tal vez, más fáciles de entender, por cuanto Lucy nunca
antagonizó al Espíritu y siempre habló con ella amablemente y de buen corazón.
Sin embargo, parecía haber un reconocimiento por parte del Espíritu de un
alma más desarrollada en el cuerpo de Lucy.
El Espíritu dijo la verdad en todos los casos. Siempre dijo que iba a
castigar y matar a John Bell, y que nadie sería capaz de evitarlo. Dijo que
Betsy tendría que abandonar la idea de casarse con Joshua Gardner o sufrir
las consecuencias. Betsy se convenció finalmente que este era el mejor camino.
El Espíritu fue siempre consistente en su amor y atenciones para con Luce, en
su respeto por ciertos miembros de la familiar y en su falta de respeto por
aquellos que pretendieron saber como librarse de ella y a quienes castigó y
aterrorizó hasta que escaparon de la casa de los Bell.
Los sucesos empezaron entre doce y quince años después que los Bell
Ilegaron a Tennessee. La familia estaba bien establecida y gozando de la felíz
vida del campo de la época. Dos de los hijos, Drewry y Betsy, vieron "extrañas
criaturas de las cuales no pudieron dar explicación." Siguiendo estas
apariciones, Betsy vió lo que pensó era una mujer caminando alrededor de la
quinta. La aparición desaparición después que Betsy le habló. Pronto la
familia empezó a escuchar extraños ruidos en la casa como si alguien
golpeara en las puertas y ventanas, también como alas batiendo contra los
cielorrasos. La causa de los ruidos no pudo ser encontrada.
Los ruidos se hicieron más fuertes en la casa. "Los sonidos en los
dormitorios parecían como si las camas fueran separadas de pronto y
violentamente, a lo cual se agregaban los gruñidos de perros peleando
mientras estaban encadenados juntos, haciendo un ruido ensordecedor y
excitante." Los ruidos cesaban cuando se encendían las luces. Todo
estaba en orden, los muebles intactos. Charles Bailey Bell, M.D. escribió:
"Estas leves demostraciones continuaron por un año o más, creciendo
hasta que la casa temblaba como en una tormenta y los ruídos se escuchaban a
una distancia considerable."
Para entonces, John Bell desarrolló una enfermedad que afectó su lengua y
los músculos de sus mandíbulas, tenían dificultad en masticar y tragar.
Aunque estos problemas fueron atribuídos al Espíritu, ellos pudieron ser
causados por el propio sistema nervioso de Mr. Bell. El entonces pensó que
era hora de buscar ayuda entre sus mejores amigos, quienes quizá pudieran
ayudarlo a resolver sus problemas. Uno de ellos, James Johnston, fue llamado
para pasar la noche en la casa. Johnston y su esposa respondieron al llamado,
Mr. Johnston, "bien conocido por su coraje y cristianidad, leyó un capítulo
de la Biblia y rezó por sus amigos, después de lo cual él y su esposa se
retiraron a su cuarto, contiguo a la de Betsy. Inmediatamente después, "ruidos
jamás oídos, antes empezaron peores que nunca, invadiendo el cuarto de los
Johnston; las cobijas fueron quitadas violentamente de la cama, al tiempo que
risas en tono de mofa se escuchaban fuertemente, causando pánico en el
matrimonio Johnston. Todas las preguntas y demandas de explicación quedaron
sin respuesta, excepto por las ruidosas risotadas."
Siguiendo el consejo de Mr. Johston, un selecto número de buenos amigos de
Mr. Bell vinieron a ayudarlo, tratando de inducir al Espíritu a que dijera
cual era el significado de su presencia y a dejar a la familia en paz desde
ese momento en adelante, amigos y visitantes estuvieron presentes en la casa
casi todo momento hasta que el Espíritu se fue. Los fenómenos que se
describen a continuación fueron presenciados por muchos testigos de coraje y
bien conocidos por su honestidad.
El siguiente pasaje en la narrativa del Dr.C.B.Bell persiste en mi memoria
y continúa asombrándome. "Después de varias noches (después de la
visita de los Johston) el Espíritu comenzó a hablar voluntariamente por
primera vez, como en susurros. La primera charla real fue una repetición de
la plegaria y canción de Mr. Johnston durante la primera noche en casa de los
Bell. La imitación fue tan exacta, tanto en la repetición como en el sonido
de la voz, que se dijo que no se podía distinguir de la voz de Mr.Johnston.
Esto añade por lo menos dos misterios a las habilidades de este espíritu, ¿cómo
podía recordar perfectamente y como podía decirlo de manera que no se podía
distinguir de la manifestación real de Mr.Johnston? El Espíritu se apoderó
del hogar de los Bell y jugó de huésped de los vecinos y gente de los
alrededores que venían atraídos por la creciente fama y reputación del espíritu.
Asumiendo un carácter piadoso, le encantaba hablar de religión y citar
las Escrituras con absoluta precisión, ningún pastor visitante podía
argumentar con éxito con el Espíritu, quien a menudo corregía las
interpretaciones del significado de las Escrituras, y a veces las diferencias
entre varias traducciones, indicando las que pensaba eran correctas. En cuanto
a cantar, el Espíritu cantaba canciones que nunca habían sido escuchadas y
que los presentes no olvidaron nunca. El Espíritu empezó a observar todos
los acontecimientos que ocurrían en el vecindario. "Nada podía decirse
ni hacerse que el Espíritu no supiera y contara de manera que todo el mundo
se enterara por todos los alrededores. Con semejante espionaje la comunidad se
convirtió rápidamente en un modelo en todo lo que concierne a buenos
ciudadanos. El Espíritu podía también leer los pensamientos diabólicos de
algunos visitantes de los Bell.
Para ese entonces venían gentes que viajaban cientos de millas a caballo o
en carretas cubiertas para presenciar las hazañas del Espíritu. Los Bells
nunca cobraron nada por la comida o por dormir en la casa, siempre que hubiera
lugar. Algunos traían carpas y se quedaban tanto como hiciera falta para
satisfacer su curiosidad. Los Bells nunca cesaban de preguntar al Espíritu
que significaba su presencia y que era lo que realmente quería. Al fin dió
una respuesta: "Soy un Espíritu, hace mucho era feliz, pero he sido
molestado." La voz era clara y fue entendida por todos los
presentes." Agregó que permanecería allí y continuaría inquietando a
John Bell, hasta matarlo. John fue castigado severamente con golpes y "otros
metodos físicos." Algunos de los chicos también fueron castigados tirándoles
el pelo, o abofeteándolos, "dejándoles marcas rojas de dedos en sus
caras."
Un domingo a la noche, el Espíritu repitió el sermón del Reverendo James
Gunn, predicado en la Iglesia Metodista de Bethel, con perfecta precisión e
imitando la voz del Rev. Gunn tan bien que los presetes creyeron que era el
Reverendo quien hablaba. Mister Gunn estaba presente, así como otro pastor,
el Rev. Sugg Fort. Uno de los presentes dijo, "Hermano Fort, usted tiene
la ventaja, su sermón no fue escuchado." El Espíritu inmediatamente
repitió el sermón y las plegarias en su propia voz y exactas palabras,
incluyendo los himnos y otros detalles ante la admiración de todos los
presentes. Un visitante inglés, cuyo nombre no se menciona, vino con el propósito,
expresado solamente a John (hijo), de resolver el misterio. Durante su estada,
que se extendió varios meses, el Espíritu ejecutó extraordinarias proezas
que "debieran sarisfacer al más escéptico, de los poderes absolutamente
sobrenaturales desplegados." Durante el tiempo de su estada en la casa de
los Bells, el Espíritu mantuvo al inglés informado de las actividades en su
casa en Inglaterra. La información transmitida por el Espíritu fue siempre
corroborada en las cartas recibidas posteriormente. A las muchas
demostraciones dadas por el Espíritu, se agregó una última. El Espíritu le
preguntó al cabaIlero que mensaje quisiera enviar a su hogar, algo que no había
sucedido nunca. El inglés dijo: "Cuénteles que en mi opinión, nunca
desde que el mundo fue creado, los hombres han visto ni oído las cosas
maravillosas de que yo he sido testigo en los últimos tres meses." Tres
horas más tarde, el Espíritu regresó e, imitando las voces del hermano y de
la madre del caballero, repitió lo que dijeron después de escuchar al Espíritu
hablar. Entonces, imitando la voz de la madre, dijo: "Dígale que no se
quede allí un día más; ya ha visto y oído suficiente, y nosotros no
queremos más visitas como esta aquí." Después de llegar de vuelta a su
hogar, el caballero escribió a John diciendo que todo lo que había sido
dicho era correcto.
En varias oportunidades el Espíritu desplegó una fuerza tremenda. Uno de
los mejores amigos de John (hijo), Frank Milles, era uno de lo hombres más
fuertes del lugar. Medía 1,84 mts. de alto y pesaba 113 kgs., y la fuerza de
sus manos era tan grande que podía "quebrar los huesos de cualquier
hombre común." La intención de Frank era atrapar a la Bruja con sus
manos y destrozarla. Para conseguir su objeto, Frank se quedaba a menudo a
pasar la noche en la casa. Mr. Milles contó que en noches de mucho frío,
"todas las cobijas eran prontamente arrojadas de la cama; las cubiertas
que aferraba en sus manos eran destrozadas, dejándole en las manos sólo
pequeños trozos." En dos oportunidades el colchón fue sacado por debajo
de su cuerpo, y su cama empujada al otro lado del cuarto. Frank no pudo
atrapar al Espíritu, Pero dijo que sintió "los más fuertes golpes en
la cabeza y en la cara que había experimentado en su vida." El Espíritu
reía en todo momento, al tiempo que decía: "... seguramente él es un
hombre fuerte, pero nada peligroso en una pelea con un espíritu."
Los esclavos de John Bell tuvieron varios encuentros más bien
desagradables con el Espíritu. Harry, un hombre jóven, estaba a cargo de
encender los fuegos por la mañana. Después de varias mañanas de Ilegar
tarde, se le dijo que debía estar listo más temprano. Al siguiente día,
llegó tarde de nuevo. Mientras estaba de rodillas tratando de hacer prender
los carbones, "de pronto trozos de la madera que usaba empezaron a
golpearlo por todo el cuerpo; finalmente fue arrojado sobre una silla y recibió
una paliza tan violenta que los golpes se oyeron por toda la casa."
Mientras era golpeado sin piedad, gritaba y pedía que le perdonaran la vida.
El Espíritu finalmente paró y le dijo a Harry que si llegaba tarde otra vez,
lo iba a golpear hasta matarlo y entonces lo tiraría al fuego. Harry no llegó
tarde nunca más.
El Espíritu fue siempre amable con Mrs.Bell. Lucy y sus vecinas
participaban en estudios bíblicos, y en discusiones de asuntos de la Iglesia.
El Espíritu "siempre tomaba parte y cuando se servían refrescos,
siempre trajo frutas que no se sabían de donde provenían, pero que caían
sobre la mesa o en las faldas con la invitación a que las comieran.
El General Jackson, quien estaba destinado a ser el séptimo presidente de
los Estados Unidos (1829-1837), es nombrado en las memorias de Betsy sobre las
hazañas del Espíritu. El General conocía a John (hijo), y seguramente había
oído acerca de los sucesos en la casa de los Bells. La fecha de su encuentro
con el Espíritu no es precisa. De mis investigaciones sobre los movimientos
del General Jackson en Tennessee, deduzco que la visita a la casa de John Bell
tuvo lugar en octubre-noviembre de 1818. Miller dice, "años después de
su famoso duelo con Dickerson (sic) cerca de Adairville, Kentucky, el general
Andrew Jackson recorrió un tramo de la misma ruta en su trayecto a Robertson
County para satisfacer su curiosidad acerca de lo que habfa oído de la Bruja
de los Bell." Lo acompañaron varios jinetes y un carretón con cuatro
caballos, lleno de provisiones y carpas, preparados para pasar una semana.
Cuando estaban a unos quinientos metros de la casa, y sobre un camino llano,
un miembro del.grupo, se expresó despectivamente de la Bruja. Instantáneamente
las ruedas del carretón se negaron a moverse. El conductor gritaba, acosaba y
daba latigazos a los caballos, pero los poderosos animales parecían sin
fuerzas para mover las ruedas. Después de preocuparse por varios minutos, una
voz metálica, cortante, se oyo: "Muy bien, General, que el carretón se
mueva. Lo veré de nuevo esta noche." Y cumplió la promesa.
La Bruja actuó con todas sus fuerzas, cantando, maldiciendo, quitando las
cobijas de las camas, abofeteando y pellizcando a la hermosa Betsy Bell, hasta
que lloraba de dolor. La gente de Jackson no cerró los ojos esa noche, y
cuando Ilegó la mañana, todos estaban listos para irse a sus casas, sin
siquiera pensar en armar las carpas. Los amigos de Nashville, conociendo las
intenciones del General por su viaie, y sabiendo de su escepticismo acerca de
la existencia de la así llamada Bruja se sorprendieron de verlo llegar tan
pronto de regreso, y comenzaron a preguntarle, que había visto u oído en la
casa de John Bell. A lo cual el General contestó: "Por lo eterno, no vi
nada, pero escuché suficiente para convencerme de que prefiero pelear contra
los ingleses antes que lidiar con ese tormento que Ilaman la Bruja de los
Bell."
En las memorias de Betsy, otros detalles de la visita del General Jackson
fueron descritos. Entre los acompañantes de Jackson, había un hombre que se
decía un real domador de brujas, y pensaba que ninguna bruja aparecería
mientras él estuviera presente. Había cargado su pistola con una bala de
plata con la cual esperaba matar a la Bruja y comenzó a desafiarla a que se
hiciera presente. Como la Bruja no aparecía, el General se sentía impaciente
cuando, de pronto, el fanfarrón saltó de su silla, a tiempo que se tomaba la
parte trasera de sus pantalones y gritaba: "Muchachos me está pinchando
con mil agujas." Una voz le dijo, "estoy en frente tuyo, tíra."
El hombre sacó su pistola y trató de dispararla, pero la pistola no respondió.
Entonces el Espíritu comenzó a tironear su nariz tan fuertemente, que él
pensó que se la arrancaría. Salió corriendo a toda velocidad hacia el
carretón, gritando constantemente, mientras el General Jackson se reía y le
decía a John Bell que nunca había visto algo tan cómico y misterioso y que
deseaba quedarse una semana, a lo cual se lo invitó, por supuesto. John (hijo)
vió al General Jackson varias veces durante los años que siguieron a su
visita, pero como era su costumbre, nunca menciona la visita del General.
El ataque final a John Bell comenzó en la mañana del día 20 de octubre
de 1820. Algo sucedió mientras John y su hijo Richard Williams estaban en el
corral de los cerdos, varias cuadras de la casa. En los términos de John (hijo),
"cuando regresaron a la casa, ayudé a mi padre a ponerse en cama; los
cordones de sus zapatos estaban cortados, sus pies tenían cortaduras que
sangraban, su cara estaba amoratada como si lo hubieran golpeado, sus ojos
estaban rojos y llorosos, como si hubiera recibido trompadas en ambos ojos y
alrededor de la cabeza."
John Bell nunca se recuperó después de semejante castigo. Sus doctores
recetaron medicinas acerca de las cuales el Espíritu repetía eran sin valor,
y que John iba a morir y que él era la causa de su muerte. En la mañana del
19 de diciembre, se lo descubrió sin conocimiento. El doctor George Hopson,
quien atendía a Mr. Bell, fue llamado y llegó en menos de dos horas. Cuando
John (hijo) buscó las tres medicinas que le había estado dando a su padre,
no las encontró y en su lugar halló una botella oscura que contenía un líquido
marrón que ninguno de nosotros había visto antes. Frank Miles, John Johnston
y Alex Gunn miraron la botella detenidamente. Frank había visto todas las
medicinas que se le habían dado a Mr.Bell, e inmediatamente dijo: "La
maldita Bruja hizo esto." Entonces se oyó la voz del Espíritu, diciendo
con gran satisfacción: "Nunca se levantá. Yo lo hice." Agregó que
le había dado a John una dosis suficiente para matarlo. Cuando el Dr. Hopson
llegó, dijo que el no sabía de esta botella, y sugirió tratarla con un
gato. Alex Gunn tomó uno de los gatos, y manteniendo su boca abierta, hizo
que John (hijo), le hiciera tragar un poco del remedio. El gato pronto empezó
a tener convulsiones y murió.
John Bell nunca recuperó su conciencia. El fin llegó en la mañana del 20
de diciembre de 1820. "El Espíritu habló como si se alegrara de la
escena de la muerte de mi padre -declara John Bell (hijo). Se reía y cantaba
y nos dijo que estaría en el funeral, y entonces se calló." Antes de
irse, el Espíritu conversó varias veces con John (hijo) y dió otra
demostración de control de fuerzas materiales. Produjo huellas en la nieve
que se ajustaban exactamente a las viejas botas de John Bell. Una noche,
mientras la familia estaba sentada alrededor del fuego después de la cena,
una bola como las de cañón cayó por la chimenea y rodó por el cuarto
explotando como una bomba de humo. El Espíritu dijo entonces: "Me voy, y
estaré lejos siete años. Adiós a todos."
De acuerdo a las memorias de John Bell (hijo), el Espíritu regresó en
marzo de 1828, y sin ningunos preliminares comenzó a hablar con una voz que
él reconoció inmediatamente. El Espíritu dió largas charlas sobre
problemas religiosos, filosóficos, y aún políticos en relación con el
futuro de los Estados Unidos. Estas charlas nunca se hicieron públicas.
CONCLUSIONES
¿Qué tenemos que aprender de un exámen del caso del Espíritu de los
Bell? Para contestar esta pregunta tendríamos que examinar los hallazgos
experimentales y teóricos de la investigación psicocinética (PK). El lector
interesado debe consultar la bibliografía al final de este artículo. El caso
de la Bruja/Espíritu de los Bell no encuadra en ninguna teoría. El Espíritu
demostró un control absoluto de la clarividencia, telepatía y PK. Cada vez
que vemos el despliegue de gran fuerza en la producción de fenómenos físicos,
nos preguntamos de donde proviene la energía necesaria para producirlos. El
Espíritu de los Bell detuvo los caballos del General Jackson, batió a un
hombre poderoso y a varios esclavos, produjo voces directas, hizo aportes de
comida y produjo el veneno para matar a John Bell. ¿Cómo hizo todo esto? En
su evaluación de las teorías de la PK, D.Scott Rogo concluyó:
"Pienso que nunca entenderemos la PK si continuamos creyendo que hay
solo un tipo de PK común a toda la vida biológica. Estoy de acuerdo. Esto
necesita extenderse a la PK humana y la PK espiritual o de guías. Según mis
experimentos en Argentina y Estados Unidos, la energía al alcance humano es
limitada, mientras que espíritus tienen acceso a energías sin límite. Quizá
una de las razones por las cuales la parapsicología avanza tan lentamente es
que ha abandonado el estudio de los grandes fenómenos como la levitación,
los aportes, los poltergeists, por experimentos de laboratorio de tipo estadístico
los cuales solamente repiten lo que ya sabemos de largo tiempo. Debemos
persistir. Debemos golpear las paredes de científicos que no prestan atención
hasta que comprendan que un verdadero nuevo mundo está esperando a ser
descubierto y abierto para nuestros hijos y nietos, si ponemos el mismo
esfuerzo que usamos en física, biología, o química. La ciencia sólo se
preocupa de las necesidades de esta vida, dejando las preocupaciones de una
vida después de la muerte a la religión o la metafísica. La única ciencia
que puede servir de puente entre una ciencia materialista y la vida espiritual
es la parapsicología.
Cuando enseñamos un curso introductorio de parapsicología en la
Universidad de Minnesota, Minneápolis, probamos que es posible combinar el
conocimiento y los métodos de las ciencias físicas con los hechos
coleccionados por los parapsicólogos, historiadores de varias religiones,
psicólogos, psiquiatras, y aún físicos y matemáticos. Después de enseñar
acerca de estos notables fenómenos psíquicos al más alto nivel científico
y crítico por tres años, la Universidad nos negó apoyo material, y nos
vimos forzados a seguir otros caminos.
Si una máquina destinada a romper átomos en trocillos cada vez más
pequeños cuesta diez mil millones de dólares, y si el desarrollo de un nuevo
bombardero cuesta más de setenta mil millones de dólares, ¿cuánto deberíamos
invertir en proyectos dirigidos a establecer la realidad del alma, de la vida
espiritual, o de los fenómenos psíquicos? Yo diría que esto vale todo lo de
más arriba y aún más. Con los cien millones de dólares que recientemente
se pagaron por dos pinturas impresionistas, nosotros podríamos hacer
investigaciones que tendrían real significado para la humanidad. Mientras
tanto, laboratorios importantes en la investigación parapsicológica,
dirigidos por los más distinguidos investigadores que hemos producido en los
últimos treinta años, están cerrando las puertas por falta de fondos.
Espero que todos aquellos lectores que estén de acuerdo conmigo alcen sus
voces, escriban a los miembros del Congreso, al Presidente de la República, a
las fundaciones, a los millonarios, de manera que podamos trabajar en estas
investigaciones que son realmente importantes y pertinentes para todos los
seres humanos.
Carrington y Fodor (1953), Owen (1964), y Rogo (1979, 1980) señalaron que
Betsy Bell podría ser la causa del poltergeist de los Bell. La razón para
castigar y matar a John Bell sería abuso sexual. Una venganza continuada por
tanto tiempo es única. Si la intención era matar a su padre, Betsy podría
haberlo hecho mucho más rápido y sin la complicación de muchos testigos. El
fraude es siempre una posibilidad, pero éste hubiera requerido la colaboración
de muchos cómplices. Dudo que Betsy Bell les hubiera pedido a los esclavos
que se castigasen a si mismos, y que el hombre fuerte pretendiera que el Espíritu
lo castigaba, y arreglar la pistola para que no disparase, que el cochero del
General Jackson hiciera detener a los caballos a pesar de los gritos y
latigazos, etcétera.
3082 Montavesta Road,
Lexington, KY 40502-2956
USA
REFERENCIAS
Bell, Ch.B. (1930). The Bell Witch: Mysterious Spirit. Nashville, TN:
Charles Elder Publisher.
Miller, H.P. (1930). The Bell Witch of Middle Tennessee. Clarksville,
TN: Leaf Chronicle Publishing.
James, M. (1938). The Life of Andrew Jackson. Indianapolis: The
Bobbs-Merrill Co.
Krippner, S. (Ed. )(1977-1982). Advances in Parapsychological Research
(Vol.1). New York, NY: Plenun Press.
Krippner, S. (Ed.) (1984-1987). Advances in Parapsychological Research.
(Vol.3-5). Jefferson, NC: McFarland.
Rogo, D.S. (1980). Theories about PK: A critical evaluation. Journal of
the Society for Psychical Research, 50, pp-359-378.
Smith, P. (1990). Killing the Spirit. Higher Education in America.
New York: Viking.
Quotes from a review by Stephen Goode, Insight, may 7, 1990.
Pp-62-63 (artículo sobre el libro de Page Smith).
Carrington, H.C.& Fodor, N. (1953). The Story of the Poltergeist.
London: Rider.
Rogo, S.D. (1979). The Poltergeist Experience. New York: Penguin
Books.
* Publicado en la Revista Argentina de Psicología Paranormal. Vol.
3, No.3, Julio 1992, pp.114-127. |