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del Valle, H. I. B. (1992). Alejandro Parra y un pasado que se ubicó en el futuro. Revista Argentina de Pesquisa Paranormal, 3(4)
Héctor I.B.del Valle
RESÚMEN
El Héctor del Valle realiza un breve ensayo acerca del libro Historia
de la Parapsicología en la Argentina de Alejandro Parra (Buenos Aires,
1990). Del Valle comenta que en años recientes hubo un vivo interés por la
parapsicología en nuestro país y rescata las iniciativas Ilevadas a cabo por
ilustres intelectuales argentinos tales como los psicólogos Víctor Manuel
Acuña y Ricardo Mandolini Guardo, quienes incluyeron vasta informació psicológica
en el programa de los colegios secundarios. Señala, además,
algunos aspectos de la investigación parapsicológica citada por Parra. El
autor concluye diciando que quien no conoce la historia de su disciplina no
sabe donde vá porque ignora de donde viene.
La obra del destacado profesor y director de esta revista que rotulara Historia
de la Parapsicología en la Argentina (Parra, 1990) sigue siendo motivo de
comentario, ya que a más de tratarse de la única historia sobre la materia
escrita con relación a nuestro país, permite formularle adiciones que
convalidan y direccionan su verdadero mérito.
Porque la historia dista mucho de ser pretérito, en tanto solo so ocupa de
aquel pasado con incidencia decisiva en el presente y, que a su vez, puede
operar como orientador con relación a acontecimientos futuros. De ahí que un
notorio historiador sostuviera que “quien no conoce la historia no sabe
donde va, porque ignora de donde vino.”
Y esta verdad queda mayormente acreditada, cuando en una nación que
experimentó retrocesos entre los que se cuentan la derogación de programas
de avanzada en materia de formación intelectual, se evidencia no solo un
pasado que supera el presente sino que, en este caso, su futuro depende que se
tome como punto de partida aquello que por alguna circunstancia resultó
frustrado. Un ejemplo típico de lo expuesto lo constituye el estímulo
oficial para la investigación de los temas que comprende la parapsicología y
más aún, el interés por su introducción como materia de estudios en los ámbitos
universitarios.
Enfocado así el problema, desde esta óptica, se advertirá de inmediato
que solo un gobierno -el que rigió los destinos del país entre 1946 a 1955-
fue quien asumió la tarea de llevar a cabo ese propósito, hecho que
objetivamente se destaca toda vez que esa decisión estuvo animada por miras
enteramente científicas y totalmente excente de motivaciones políticas.
El profesor Parra -con la prolijidad que lo caracterizan sus trabajos y sus
disertaciones- ha pormenorizado la mención de antecedentes entre los que se
destaca la creación, en 1931, del Instituto de Psicología de la Facultad de
Filosofía y Letras, por parte del doctor Enrique Mouchet, incluyendo dentro
del mismo el Departamento de Psicología Paranormal coincidiendo en un todo en
cuanto a la trascendencia del acontecimiento, con lo sostenido por los
meritorios profesores Hector V. Morel y José Dalí Moral (1980), quienes
puntualizan -que a Mouchet se debe el haber introducido por primera vez el
estudio de la parapsicología en una universidad argentina añadiéndose, por
nuestra parte que también corresponde al doctor Mouchet el mérito de
adelantarse a su tiempo, en cuanto a la correcta ubicación de la parapsicología
como una rama de la psicología como acertadamente lo destacara más tarde
Joseph Banks Rhine, Oscar González-Quevedo y Enrique Novillo Paulí.
Pero tamblin en adicidn a cuanto expone el prolesor Parra, cabe puntualizar
que 1948 fué el año de promisión en lo relacionado con los estudios psicológicos
incluído el ciclo secundario, para el que se elaboró un programa de estudios
como no volvió a tener otro la materia con la enseñanza media y como lo
ponen de manifiesto, entre otros, el Tratado de Psicología General de
los profesores Victor Manuel Acuña y Primavera Acuña de Mones Ruiz (1949), y
más tarde el libro Psicología del profesor Ricardo Mandolini Guardo
(1954), con meduloso prólogo del doctor Enrique Mouchet.
Así fue que los que cursamos el secundario en aquella época, recibimos
clara información acerca de las teorías de los clásicos, y, entre otras, de
las correspondientes a Teodoro Fetchner, Wilhelm Wund, Francis Galton, Alfred
Binet, William James, Ivan Pavlov, Sigmund Freud, Broadus Watson, Wolfgang
Kohler, Wilhelm Reich, y Carl Gustav Jung que aún vivían y cuyas obras
publicaban en profusión las editoriales argentinas. Como también reeditaban
los quince más conocidos trabajos del hoy olvidado pero vigente Paul Jagot,
sobre temas parapsicológicos y a un precio el alcance de todos.
Fue también 1948, el año de la resolución 6180 refrendada por el
entonces secretario de salúd pública doctor Ramón Carrillo, creando el
Gabinete de Parapsicología en el Instituto de Psicopatología Aplicada
dependiente de la Dirección de Enseñanza Técnica (Parra, 1990, p. 32). Se
fundó también en 1948 la Sociedad Argentina de Parapsicología con un
Consejo Directivo integrado por quince prestigiosos miembros entre los que
merece recordarse, sin menoscabo de otros, el doctor Eduardo del Ponte, el
doctor J. Ricardo Musso, y el gran jurista, escritor y parapsicólogo Pedro
Baldassarre.
Es muy probable, que haya sido el doctor Baldasarre quien interesó
vivamente a Juan Domingo Perón por el tema de la parapsicología, puesto que
el llegar a Mendoza con destino al Centro de Instrucción de Montaña, el
entonces Teniente Coronel en enero de 1941 se hospedó en casa del referido
profesional iniciándose a partir de entonces un fluído diálogo entre ambos
amistad que se extendió hasta la muerte
del intelectual mendocino.
Pero lo cierto es que la actitud de apoyo oficial a los estudios parapsicológicos
constituyó un estímulo para que, durante una década, a lo largo y a lo
ancho del país se iniciasen estudios, se elaborasen proyectos, se celebrasen
congresos, y surgiesen asociaciones de diversos temáticas vinculadas en mayor
o menor medida a lo que ha dado en llamarse “ocultismo” o entendido por
tal. En 1947 se otorgó personería jurídica por el P. E. N. el primer capítulo
de la antigua y mística Orden Rosae Crucis (AMORC). Fue entre 1948 y 1949, en
que se extendieron por todo el país las actividades de la Asociación Escuela
Científica Basilio.
En 1953, el prominente médico y parapsicólogo argentino doctor Orlando
Canavesio fue designado relator oficial en el Congreso de Utrecht (Holanda)
donde presentó su tesis Electroencefalografía en los Estados Metapsíquicos
y en 1954 por iniciativa de la Universidad de Tucumán se celebró
allí el Primer Congreso Argentino de Psicología en el que el doctor Musso
presentó un informe sobre pruebas de precognición. A estos dos últimos
eventos suma el profesor Parra la aparición de publicaciones de neto
contenido parapsicológico, como la Revista Médica de Metapsíquica, la
Revista de Parapsicología, y el Boletín de la Sociedad Argentina de
Parapsicología (Parra, 1990, p.75).
Pero quedaría inconcluso este comentario si omitiésemos referencias de
acontecimientos que por entonces evidenciaron un contagioso interés por lo
misterioso o desconocido en todos los niveles sociales, y que en algunos casos
fueron vividos con beneplácito por algunos sectores y en otros con
inocultable resultado como ocurrió con la llegada del médium Menotti
Carnicelli (precedida de el médium Cosme), la del controvertido Pastor
Teodoro Hicks, ambos recibidos en la Casa de Gobierno, caracterizándose este
último, por sus constantes proclamas de sanación en nombre de la divinidad
en el desbordado estadio deportivo de Atlanta en 1954 y mayo de 1955. Pero lo
cierto, es que por la variedad de acontecimientos, donde el
entuslasmo por la investigación hizo que se fusionaran los propósitos de
iniciativas oficiales y privadas juntamente con valederos esfuerzos personales
y Ilegara a conformarse todo un cuadro promisorio que quedó diluído al cabo
de una década a causa de acontecimientos que, el menos aquí, no corresponde
comentar; y que, por tratarse de una conjunción que no ha podido repatirse en
las cuatro dédadas siguientes, que no se produce en el presente y que sólo
podría darse en tiempos venideros, es de concluir que conforma todo un pasado
que se ubicó en el futuro.
REFERENCIAS
Acuña, V. M.& Acuña de Mones Ruiz, P. (1949). Tratado de Psicología
General. Librería del Colegio: Buenos Aires.
Mandolini Guardo, R. (1954). Psicología. Cidia & Rodríguez
Eds.: Buenos Aires.
Morel, H.V. & Moral, J. D. (1980). Diccionario de Parapsicología.
Kier: Buenos Aires.
Parra, A. (1990). Historia de la Parapsicología en la Argentina.
Edición del Autor: Buenos Aires. |