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Alejandro Parra y un pasado que se ubicó en el futuro. PDF Imprimir E-mail
Por Administrator   
10 de setembro de 2004
del Valle, H. I. B. (1992). Alejandro Parra y un pasado que se ubicó en el futuro. Revista Argentina de Pesquisa Paranormal, 3(4)

Héctor I.B.del Valle

RESÚMEN

El Héctor del Valle realiza un breve ensayo acerca del libro Historia de la Parapsicología en la Argentina de Alejandro Parra (Buenos Aires, 1990). Del Valle comenta que en años recientes hubo un vivo interés por la parapsicología en nuestro país y rescata las iniciativas Ilevadas a cabo por ilustres intelectuales argentinos tales como los psicólogos Víctor Manuel Acuña y Ricardo Mandolini Guardo, quienes incluyeron vasta informació psicológica en el programa de los colegios secundarios. Señala, además, algunos aspectos de la investigación parapsicológica citada por Parra. El autor concluye diciando que quien no conoce la historia de su disciplina no sabe donde vá porque ignora de donde viene. La obra del destacado profesor y director de esta revista que rotulara Historia de la Parapsicología en la Argentina (Parra, 1990) sigue siendo motivo de comentario, ya que a más de tratarse de la única historia sobre la materia escrita con relación a nuestro país, permite formularle adiciones que convalidan y direccionan su verdadero mérito.

Porque la historia dista mucho de ser pretérito, en tanto solo so ocupa de aquel pasado con incidencia decisiva en el presente y, que a su vez, puede operar como orientador con relación a acontecimientos futuros. De ahí que un notorio historiador sostuviera que “quien no conoce la historia no sabe donde va, porque ignora de donde vino.”

Y esta verdad queda mayormente acreditada, cuando en una nación que experimentó retrocesos entre los que se cuentan la derogación de programas de avanzada en materia de formación intelectual, se evidencia no solo un pasado que supera el presente sino que, en este caso, su futuro depende que se tome como punto de partida aquello que por alguna circunstancia resultó frustrado. Un ejemplo típico de lo expuesto lo constituye el estímulo oficial para la investigación de los temas que comprende la parapsicología y más aún, el interés por su introducción como materia de estudios en los ámbitos universitarios.

Enfocado así el problema, desde esta óptica, se advertirá de inmediato que solo un gobierno -el que rigió los destinos del país entre 1946 a 1955- fue quien asumió la tarea de llevar a cabo ese propósito, hecho que objetivamente se destaca toda vez que esa decisión estuvo animada por miras enteramente científicas y totalmente excente de motivaciones políticas.

El profesor Parra -con la prolijidad que lo caracterizan sus trabajos y sus disertaciones- ha pormenorizado la mención de antecedentes entre los que se destaca la creación, en 1931, del Instituto de Psicología de la Facultad de Filosofía y Letras, por parte del doctor Enrique Mouchet, incluyendo dentro del mismo el Departamento de Psicología Paranormal coincidiendo en un todo en cuanto a la trascendencia del acontecimiento, con lo sostenido por los meritorios profesores Hector V. Morel y José Dalí Moral (1980), quienes puntualizan -que a Mouchet se debe el haber introducido por primera vez el estudio de la parapsicología en una universidad argentina añadiéndose, por nuestra parte que también corresponde al doctor Mouchet el mérito de adelantarse a su tiempo, en cuanto a la correcta ubicación de la parapsicología como una rama de la psicología como acertadamente lo destacara más tarde Joseph Banks Rhine, Oscar González-Quevedo y Enrique Novillo Paulí.

Pero tamblin en adicidn a cuanto expone el prolesor Parra, cabe puntualizar que 1948 fué el año de promisión en lo relacionado con los estudios psicológicos incluído el ciclo secundario, para el que se elaboró un programa de estudios como no volvió a tener otro la materia con la enseñanza media y como lo ponen de manifiesto, entre otros, el Tratado de Psicología General de los profesores Victor Manuel Acuña y Primavera Acuña de Mones Ruiz (1949), y más tarde el libro Psicología del profesor Ricardo Mandolini Guardo (1954), con meduloso prólogo del doctor Enrique Mouchet.

Así fue que los que cursamos el secundario en aquella época, recibimos clara información acerca de las teorías de los clásicos, y, entre otras, de las correspondientes a Teodoro Fetchner, Wilhelm Wund, Francis Galton, Alfred Binet, William James, Ivan Pavlov, Sigmund Freud, Broadus Watson, Wolfgang Kohler, Wilhelm Reich, y Carl Gustav Jung que aún vivían y cuyas obras publicaban en profusión las editoriales argentinas. Como también reeditaban los quince más conocidos trabajos del hoy olvidado pero vigente Paul Jagot, sobre temas parapsicológicos y a un precio el alcance de todos.

Fue también 1948, el año de la resolución 6180 refrendada por el entonces secretario de salúd pública doctor Ramón Carrillo, creando el Gabinete de Parapsicología en el Instituto de Psicopatología Aplicada dependiente de la Dirección de Enseñanza Técnica (Parra, 1990, p. 32). Se fundó también en 1948 la Sociedad Argentina de Parapsicología con un Consejo Directivo integrado por quince prestigiosos miembros entre los que merece recordarse, sin menoscabo de otros, el doctor Eduardo del Ponte, el doctor J. Ricardo Musso, y el gran jurista, escritor y parapsicólogo Pedro Baldassarre.

Es muy probable, que haya sido el doctor Baldasarre quien interesó vivamente a Juan Domingo Perón por el tema de la parapsicología, puesto que el llegar a Mendoza con destino al Centro de Instrucción de Montaña, el entonces Teniente Coronel en enero de 1941 se hospedó en casa del referido profesional iniciándose a partir de entonces un fluído diálogo entre ambos amistad que se extendió hasta la muerte del intelectual mendocino.

Pero lo cierto es que la actitud de apoyo oficial a los estudios parapsicológicos constituyó un estímulo para que, durante una década, a lo largo y a lo ancho del país se iniciasen estudios, se elaborasen proyectos, se celebrasen congresos, y surgiesen asociaciones de diversos temáticas vinculadas en mayor o menor medida a lo que ha dado en llamarse “ocultismo” o entendido por tal. En 1947 se otorgó personería jurídica por el P. E. N. el primer capítulo de la antigua y mística Orden Rosae Crucis (AMORC). Fue entre 1948 y 1949, en que se extendieron por todo el país las actividades de la Asociación Escuela Científica Basilio.

En 1953, el prominente médico y parapsicólogo argentino doctor Orlando Canavesio fue designado relator oficial en el Congreso de Utrecht (Holanda) donde presentó su tesis Electroencefalografía en los Estados Metapsíquicos y en 1954 por iniciativa de la Universidad de Tucumán se celebró allí el Primer Congreso Argentino de Psicología en el que el doctor Musso presentó un informe sobre pruebas de precognición. A estos dos últimos eventos suma el profesor Parra la aparición de publicaciones de neto contenido parapsicológico, como la Revista Médica de Metapsíquica, la Revista de Parapsicología, y el Boletín de la Sociedad Argentina de Parapsicología (Parra, 1990, p.75).

Pero quedaría inconcluso este comentario si omitiésemos referencias de acontecimientos que por entonces evidenciaron un contagioso interés por lo misterioso o desconocido en todos los niveles sociales, y que en algunos casos fueron vividos con beneplácito por algunos sectores y en otros con inocultable resultado como ocurrió con la llegada del médium Menotti Carnicelli (precedida de el médium Cosme), la del controvertido Pastor Teodoro Hicks, ambos recibidos en la Casa de Gobierno, caracterizándose este último, por sus constantes proclamas de sanación en nombre de la divinidad en el desbordado estadio deportivo de Atlanta en 1954 y mayo de 1955. Pero lo cierto, es que por la variedad de acontecimientos, donde el entuslasmo por la investigación hizo que se fusionaran los propósitos de iniciativas oficiales y privadas juntamente con valederos esfuerzos personales y Ilegara a conformarse todo un cuadro promisorio que quedó diluído al cabo de una década a causa de acontecimientos que, el menos aquí, no corresponde comentar; y que, por tratarse de una conjunción que no ha podido repatirse en las cuatro dédadas siguientes, que no se produce en el presente y que sólo podría darse en tiempos venideros, es de concluir que conforma todo un pasado que se ubicó en el futuro.

REFERENCIAS

Acuña, V. M.& Acuña de Mones Ruiz, P. (1949). Tratado de Psicología General. Librería del Colegio: Buenos Aires.

Mandolini Guardo, R. (1954). Psicología. Cidia & Rodríguez Eds.: Buenos Aires.

Morel, H.V. & Moral, J. D. (1980). Diccionario de Parapsicología. Kier: Buenos Aires.

Parra, A. (1990). Historia de la Parapsicología en la Argentina. Edición del Autor: Buenos Aires.

 
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